Llevarse los libros a cuestas. de y un chiste .

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El (1963-1978) era un gran aficionado a la lectura. Dicen que cuando viajaba llevaba una maleta cargada con casi un centenar de libros. Al parecer, quería contar con una pequeña biblioteca ambulante para tener dónde elegir según el momento, el lugar y la circunstancia.

por Jaime Allegue, de la de la Universidad de

Y un chiste de leer de aquella manera:
El sacerdote la misa: «sesenta monos…perdón, setenta monos… eh… sesenta monos…». Los feligreses miraban sin entender…

– Por favor, disculpen. -tomó las gafas y se las puso- Ahora sí;