“No frecuentes la compañía de una , ni la , no sea que te aten sus enredos.
No fijes tu mirada en una virgen, no sea que tropieces en la belleza.
No entregues tu vida a las prostitutas, no sea que pierdas tu .
No andes curioseando por las calles de la ciudad, ni vagabundees por sus lugares solitarios.
Aparta tus ojos de una mujer hermosa, y no mires la belleza que no es tuya.
Muchos se perdieron por la belleza de una mujer; de ella brota un amor que quema como fuego. No te sientes jamás junto a una mujer casada, ni te recuestes junto a ella para beber vino, no sea que tu se incline a ella, y tu pasión te arrastre a la ruina”.

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