El santuario de santa Rosa de Lima se fundó en la que fue casa
de sus padres. En este santuario se encuentra la imagen del niño
Jesús que ella llamaba el doctorcito, que está en la enfermería, y también el Cristo de los favores, que le dio de beber de la llaga de
su costado. También, en un relicario de plata, se guarda el anillo de
sus desposorios, dos tibias de su cuerpo, la mitad de la corona de
espinas y dos crucecitas de madera. Una, la llevaba sobre el
escapulario, y la otra, con 33 púas, sobre el pecho para
mortificarse. También se guarda un mechón ensangrentado de su
cabello rubio. Debajo de la mesa del altar hay dos ataúdes que
guardaron algún tiempo su cuerpo. También existe allí el pozo,
llamado de los deseos, porque los devotos, especialmente el día de
su fiesta, echan cartas, expresando sus deseos y pidiendo por sus
necesidades.

Algo importante es la ermita que Rosa usó para estar a solas con
Dios. En ella tenía un altarcito con una cruz, unas flores y una silla
para sentarse. Actualmente, la ermita está protegida por una gran
urna de vidrio y mármol. Tiene una puertecita y ventanillos minúsculos y ostenta en la parte posterior derecha una lápida que
atestigua ser la ermita de la santa. Está situada en lo que fue el
extremo del huerto, que en su tiempo colindaba con el hospital del
Espíritu Santo.

También se conserva en el santuario la imagen del rostro de
santa Rosa pintado por el pintor romano Angelino Medoro ante la
vista de su cadáver, y que se supone es el rostro más auténtico de
la santa.

El día 30 de agosto de cada año, fiesta de santa Rosa en el
Perú, son miles y miles los devotos que vienen de distintos lugares
del Perú y del mundo a pedir favores a Dios por intercesión de
santa Rosa, patrona del Perú, de América Latina y de Filipinas.