(RV).- «Estudio, investigación, frontera»: son tres las palabras que el Papa Francisco entregó a la Federación Universitaria Católica Italiana (FUCI), en ocasión del Congreso Extraordinario por la Beatificación del Papa Montini, organizado en Arezzo, ciudad de la Región Toscana, de Italia. El encuentro, tiene por finalidad recordar a Pablo VI en los años en los cuales fue asistente central de la FUCI (1925-1933), el evento se desarrolla bajo el tema: «In spiritu et veritate. El testimonio de Giovanni Battista Montini en la universidad y en la cultura contemporánea». El servicio es de nuestro compañero Sergio Centofanti:
La primera palabra que confía el Papa a los jóvenes de la FUCI es el studium. «Lo esencial de la vida Universitaria – escribe Francisco – se encuentra en el estudio, en la fatiga y paciencia del pensamiento que revela una tensión del hombre hacia la verdad, el bien, la belleza». «no se conformen – es la exhortación del Santo Padre – de la verdad parcial o de ilusiones tranquilizadoras, sino acojan en el estudio una comprensión cada vez más plena de la realidad. Para realizar esto es necesario la humildad de la escucha y la perspectiva de la mirada. Estudiar no es apropiarse de la realidad para manipularla, sino dejar que ella nos hable y nos revele algo, muchas veces también sobre nosotros mismos; y la realidad no se deja comprender sin una disponibilidad para purificar la perspectiva, para ver con ojos nuevos. Estudien pues con valentía y esperanza».
La segunda palabra es investigación. «Que el método de su estudio – es la invitación del Papa – sea la búsqueda, el diálogo y la confrontación. Que la FUCI experimente siempre la humildad de la investigación, esta actitud de acogida silenciosa de lo desconocido, de lo incognito, del otro y demuestre su apertura y disponibilidad para caminar con todos aquellos que son impulsados por una inquieta tensión hacia la Verdad, creyentes y no creyentes, extranjeros y excluidos. La investigación se cuestiona continuamente, se hace encuentro con el misterio y se abre a la fe: la investigación hace posible el encuentro entre la fe, la razón y la ciencia, permite un diálogo armonioso entre ellos, un intercambio fecundo que en el conocimiento y en la aceptación de los límites de la comprensión humana permite una investigación científica realizada en libertad de conciencia. Por medio de este método de investigación es posible alcanzar un objetivo ambicioso: recomponer la fractura entre Evangelio y contemporaneidad a través del estilo de la mediación cultural, una mediación itinerante que sin negar las diferencias culturales, al contrario valorizándolas, se pone como horizonte de proyección positiva». «La cultura de nuestro tiempo – recuerda el Papa Francisco a los jóvenes – tiene hambre del anuncio del Evangelio, tiene necesidad de ser reanimada por testimonios fuertes y sólidos». Pues citando las palabras del Papa Montini: «es la idea que guía al hombre, que genera la fuerza del hombre. Un hombre sin ideas es un hombre sin personalidad».
La tercera palabra es frontera. «La Universidad – escribe el Papa en su mensaje – es una frontera que los espera, una periferia en la cual recibir y sanar la pobreza existencial del hombre». «Estén siempre atentos para encontrar al otro, captar el «olor» de los hombres de hoy, hasta quedar impregnados de sus alegrías y esperanzas, de sus tristezas y angustias. No pongan jamás barreras que, queriendo defender la frontera, impidan el encuentro con el Señor». En cambio – es la exhortación del Papa Francisco – «lleven esperanza y compartan con los otros su trabajo, estén abiertos siempre al compartir, al diálogo. En la cultura de hoy se necesita sobre todo estar al lado de todos. Podrán superar el conflicto entre los pueblos, si sólo logran alimentar una cultura del encuentro y de la fraternidad. Los exhorto a continuar llevando ¡el Evangelio a la Universidad y la cultura a la Iglesia!».
Esta es la invocación final del Santo Padre: «tengan siempre la mirada en el futuro. Sean terreno fértil en camino con la humanidad, sean renovación de la cultura, en la sociedad y en la Iglesia. Se necesita valentía, humildad y escucha para dar expresión a la renovación».