Confesión de niña

Preparada cuidadosamente por su hermana Celina, se preguntaba si debería decir al sacerdote que le quería con todo el corazón, ya que él era el representante de Dios. De la alegría que le produjo la primera Confesión da buena fe esta anotación de la Santa: «A partir de entonces, volvía a confesarme en todas las grandes fiestas, y era para mí una verdadera fiesta cada vez que lo hacía».

Cfr. Mons. Guy Gaucher, Así era