Inquietum est cor nostrum…

Una rica joven de los Estados Unidos
tenia cuanto podía desear: comodidades, hermosura, vestidos, automóviles,
muchos amigos, viajes… Un día, se dirigió en su mejor coche a Adirondacks y,
deteniéndose junto a un precipio, en una cuneta del camino, escribió alli una
nota, que dejó en la carretera, y en su coche se lanzó al abismo. 
La nota
decía: “Lo he probado todo y no encuentro en la vida nada que pueda
interesarme. Dejad que le ponga fin.”

—Una finalidad en la vida.Brown (cariacontecido): El médico me ha ordenado que deje de tomar cerveza el resto de mi vida.Jones: Qué fastidio! Pero alégrate, quiza no vivas mucho tiempo.(Historietas Catequísticas, Segunda serie. F. H. Drinkwater.)