ALGO DIVERTIDO, PARA EL VIERNES…

El vecino cubano fue a visitar, en la unidad de cuidados intensivos, al vecino japonés, víctima de un grave accidente automovilístico. Encontró al amigo japonés todo entubado. Era tubo por aquí, tubo por allá, cables por todos lados. Se quedó allí parado, en silencio, al lado de la cama del amigo de ojitos cerrados, sereno, reposando con todas aquellas mangueras conectadas a su pequeño cuerpo. De repente, el japonés, con los ojos casi fuera de las órbitas, gritó:


-¡Sakaro aota nakamy anyoba, sushi mashuta!

Dicho eso, suspiró y murió. Las últimas palabras del amigo amarillo quedaron grabadas en la mente del cubano. 

CONTINÚA CON LA EXPLICACIÓN…

En el último día de la novena, después de la misa por el fallecido, el cubano se aproximó a la madre y a la viuda del japonés, y abrazándolas les dijo:

-Doña Fumiko y doña Shakita, mi amigo Fuyiro, segundos antes de morir, me dijo estas palabras que no consigo olvidar: «¡Sakaro aota nakamy anyoba, sushi mashuta!«. ¿Qué quieren decir?

La madre de Fuyiro se desmayó casi al instante y la viuda lo miró, asustada. El cubano insistió:

-¿Qué quieren decir esas palabras, señora Shakita?

La viuda lo miró con rabia y le respondió:

-«¡Estás pisando la manguera del oxígeno, MALDITO DESGRACIADOOOO!»