Quizá recordéis la escena de una que se estrenó hace años: era de Robert de Niro, su título: Una del Bronx en la que un niño, Calogero (Francis Capra), testigo del crimen perpetrado por el jefe de la mafia de su barrio, acude al confesionario. El transcurre así:

-“Hace más de un mes que no me confieso, y estos son mis pecados: He faltado dos domingos a Misa, he mentido al testificar sobre un crimen, y he comido carne un viernes”.

El sacerdote, experimentado, con un tono cariñoso y paternal le dice: “Un momento. Da marcha atrás y repite eso”.

El niño pregunta con cierta ingenuidad: “-¿Lo de comer carne en viernes?”

Y el sacerdote: “No, no, eso no… Un poco más atrás”

-“¿Lo de mentir sobre el crimen?”

-“Si, eso. ¿Sabes lo que has dicho?”

-“¡Sólo fue una vez, Padre!”

-“¿Sabes cuál es el Quinto?”

-“Sí, Padre, sé cuál es el Quinto: El Quinto de la dice: No…”

El confesor, a impacientarse por la de Calogero y vuelve a la carga en su interrogatorio:

-“¡El Quinto !”

El niño responde con gesto consternado:

-“No matarás…”

-“Ahora quiero que me cuentes qué fue lo que pasó”

-“No, padre, no puedo contárselo a nadie”

-“No tengas ningún miedo, hijo, nadie puede tanto como Dios”.

“No esté tan seguro, padre. Su ‘Jefe’ es el que manda ‘allá arriba’, pero en mi barrio el que manda es mi Jefe…”

El sacerdote, buen conocedor del ambiente en el que se mueve su grey, no puede menos que rendirse, y con tono comprensivo añade:

-“Sí… llevas razón. Reza cinco Padrenuestros y cinco Avemarías.

-“¿Por lo del asesinato?… ¡No está mal, padre!”

El sacerdote no acierta a entender la exclamación de alivio de Calogero y pregunta –“¡¿Qué dices?!”

Casi gritando de , Calogero se despide:

-“¡Adiós, padre!”.

La voz en off hace una consideración que podría constituir una de las mejores promociones del de la : -“Era estupendo ser y confesarse. Podías empezar desde cero cuando quisieras…”.

(Rafa , Novena Escuela 2000)