Visité los dormitorios en compañía de la Virgen, y ella me indicó a un joven que tenía que morir muy pronto, y me recomendó que lo preparara muy bien para que tuviera una santa muerte.

En la frente de varios de los alumnos vi escritos sus pecados principales. Sobre la cabeza de uno que dormía vi una espada afiladísima de un hilo muy delgado que estaba pronto a romperse y dejaría caer sobre sus cabezas. Junto a la cama de algunos alumnos vi un demonio que Dios diera el permiso de que le llegara la muerte, para llevarse su alma, en pecado.