… ya podéis lograr los éxitos más espectaculares en el terreno social, en la pública, en el quehacer profesional, pero si os descuidáis interiormente y os apartáis del Señor, al final habréis fracasado rotundamente. Ante Dios, y es lo que en definitiva cuenta, consigue la victoria el que lucha por portarse como cristiano : no cabe una intermedia. Por eso conocéis a tantos que, juzgando a lo humano su , deberían sentirse muy felices y, sin embargo, arrastran una inquieta, agria; parece que venden alegría a granel, pero arañas un poco en sus almas y queda al descubierto un sabor acerbo, más amargo que la hiel”.

(«Amigos de Dios»)