Para ti que eres simple como la música,
Dulce como el néctar de la miel,
Pura como el rocío,
Alegre como un día de sol,
Humilde como la flor,
¡Sincera siempre!,
Bella y hermosa como el paisaje,
Profunda como el valle,
como el río,
Fuerte como la roca,
como el aire,
Y unida a tus semejantes como una gran familia.

(Alberto Briceño Polo)