Después de pasar una noche en vela, pensando en lo que le va a decir al señor Lairla, la señora González escribe una carta cuyo olor a cerezas, exactamente como el tabaco de la pipa del señor Lairla, llamará la atención del cartero que emprenderá un emocionante viaje para entregarla. Empieza así una historia en la que se encadenan escenas y distintos niveles de la realidad. Un libro único donde toda metáfora es susceptible de convertirse en imagen literal, de manera que el lector irá acompañando esta carta desde el saco del cartero, a través de una zanja, la barriga de un pez, la garganta de un gigante y muchos más lugares hasta aterrizar en las manos del señor Lairla. El viaje de una carta de amor se transforma en una aventura onírica en las páginas de este libro admirablemente construido Ante la proliferación de títulos infantiles que "sirven" para algo, y que descuidan la calidad literaria y el propio concepto de álbum, es reconfortante que la editorial A buen paso haya decidido devolver a nuestras manos el libro creado hace veinte años por Sergio Lairla y Ana G. Lartitegui con el título de "La carta de la señora González". Se trata de un libro enigmático y delicioso, simbólico y envolvente, que pide ser leído con la voz y con la mirada una y otra vez para acompañar el fantástico viaje de la carta con olor a cerezas que la señora González escribe al señor Lairla. La relectura es obligada para descubrir, como en un juego, todas las pistas que los autores han escondido en texto e imagen. Para desentrañar la metáfora de ese recorrido onírico. Y es que ya nos avisa la señora González desde el principio: "Hay que poner mucho cuidado en los detalles". La señora González ha pasado la noche en vela pensando en lo que le va a decir al señor Lairla y, tras llenar la papelera de borradores, consigue escribir una carta en la que se ha quedado impregnada el olor a cerezas, exactamente como el tabaco de la pipa del señor Lairla. Ese aroma, tan distinto al del papel y al de la goma de los sellos, llamará la atención del cartero, quien alterará su rutina para entregar esa carta la primera. A partir de ese momento, abandonamos el mundo tal y como lo conocemos, y nos adentraremos en un viaje fantástico para que la carta de amor llegue a su destino, encadenando una serie de caídas por distintos mundos: el cartero cae en una zanja que es profunda como la boca de un pez, el pez cae en la garganta de un gigante, el gigante cae en un pozo que no es sino el ombligo de una bestia peluda... Cada ilustración es un anticipo de lo que nos van contando las palabras y nos van demandando que descubramos los objetos que están completamente fuera de contexto en los paisajes surrealistas (un reloj, las flores, una lámpara, un salero); objetos que pertenecen a los protagonistas y que enlazan principio y final en un viaje redondo. "La carta de la señora González" fue publicado por la editorial Fondo de Cultura Económica hace veinte años, cuando cosechó numerosos premios y muchos lectores en México. Con la recuperación de A buen paso, que ha permitido renovar la edición, la imagen y el texto, este libro sale a la búsqueda de nuevos lectores y desde las librerías Kirico lo celebramos con entusiasmo. Sonia Domínguez / Grupo Kirico