«Un rincón en el que soñar, en el que podrás caminar entre líneas y leer lo que mi corazón cuenta, un resquicio de luz, una mirada al pasado, al presente y tal vez a un futuro aún por descubrir, un rincón de sentimientos sinceros, de pensamientos desbordados, de sueños bañados en tinta». O en palabras del propio autor: «Hola, alegría, tristeza, llanto, risas y demás califi cativos que se te asignan, en definitiva, hola, vida […]», una vida que en los versos de Francisco Bermejo Gil claramente se refleja en el devenir existencial que alumbra su propia poesía.