De repente me dí cuenta de que estábamos en el patio de un enorme castillo en ruinas, por cuyos grandes ventanales no salía ni un rayo de luz y cuyas destruidas almenas destacaban sobre el cielo iluminado por la luna.
De repente me dí cuenta de que estábamos en el patio de un enorme castillo en ruinas, por cuyos grandes ventanales no salía ni un rayo de luz y cuyas destruidas almenas destacaban sobre el cielo iluminado por la luna.