Estos textos, extraídos fundamentalmente de cartas y apuntes personales, reflejan el alma de un hombre que vibraba con los problemas de su tiempo, de la Iglesia y de la sociedad. Don Orione parte de una fe total en el amor de Dios y responde con la caridad más radical: «Si tuviera que faltar a la caridad para abrir o mantener una de mis obras, preferiría cerrarla». Esa caridad lo empuja a descubrir a Dios en cada hombre que se cruza en su camino, especialmente los más sufrientes y abandonados, y a apostar por él. Acción y contemplación en simbiosis perfecta y dinámica.