Cuentos

ANTOÑITA LA FANTÁSTICA . (CASAS, BORITA)

Antoñita la fantástica aboga muy positivamente por la capacidad de resistencia ante la adversidad y por la inclinación hacia las actitudes pacíficas. Cualidades antiheroicas que no deben desdeñarse.La gente decía pareces Antoñita la fantástica o tienes más pájaros en la cabeza que Antoñita la fantástica. En esta ocasión este personaje popular alcanza una dimensión mayor que la del propio personaje de novela. Antoñita, en este sentido, simboliza no sólo la fantasía, sino también la extravagancia y casi un gramo de locura.

ESPERANDO AL ENEMIGO (CALCEDO, GONZALO)

Este es el primer libro de Gonzalo Calcedo. Y es un libro de cuentos, género difícil donde los haya. Muchos acometen la aventura de este género, pero son muy pocos los que salen airosos de la experiencia. Gonzalo Calcedo, en cambio, parece sentirse muy cómodo en él, no sólo porque conoce el terreno que pisa, sino porque sabe emplear, de forma aparentemente natural, los elementos literarios adecuados para conseguir «contar para contar otra cosa», diciendo sin decir. No en vano quedó finalista en el II Premio Nuevos Narradores, creado por Tusquets Editores y la Escuela de Letras de Madrid. Además, Calcedo, que parece haber asimilado con prudencia la sabiduría de los maestros, sabe muy bien que un libro de cuentos debe ser concebido como una creación unitaria. El mismo lo explica: «Este es un intento de vertebrar un texto largo mediante una sucesión de historias en apariencia ajenas unas a otras, sin renunciar a su independencia. (...) La repetición del tono y, en general, del espacio temporal, contribuye a que esta sensación de familiaridad aumente». La idea que hilvana estos trece relatos es la del viaje, ya sea un viaje largo o doméstico, una excursión placentera o un traslado innecesario, una huida o, simplemente, una visita a un amigo. Cada uno de esos «viajes» representa, en realidad, un viaje interior de los protagonistas, quienes, casi siempre sin saberlo o presumirlo, se verán abocados a una toma de conciencia de su propia realidad, y enfrentados, por sorpresa, a temores, deseos, cansancios o frustraciones que ignoraban sentir. En torno a ellos parece flotar una extraña amenaza, un misterioso enemigo que acecha y que puede provenir de cualquier movimiento en falso, de un fenómeno atmósferico, de una ausencia, de un conflicto familiar o incluso de objetos cotidianos. Los personajes, como presintiendo un peligro, penden siempre de un hilo muy sutil, de algo que está siempre a punto de suceder y que, en la vivencia de un inmanente desamparo, los mantiene permanentemente en vilo a ellos ?y, por supuesto, al lector.

BESTIARIO (FONTCUBERTA, JOAN / MARTÍN GARZO, GUSTAVO / MERINO, JOSÉ MARÍA / DE PALOL, MIQUEL / POMBO, ÁLVARO / SAMPEDRO, JOSÉ LUIS)

¿Cómo se enfrentarían los escritores de hoy al reto de dar vida a un bestiario contemporáneo? Seis autores han aceptado este reto para llevar al límite su capacidad de transformar el mundo conocido. Lo hace Gustavo Martín Garzo, con su bestiecilla que se apodera de sus hipotéticos amos para hacerles soñar con la posibilidad humana de romper el límite que lleva al otro lado de la realidad. Lo hace José María Merino para narrar la frustración del hombre adulto, incapaz de dar a luz a la criatura que duerme en su interior. Lo hace Miquel de Palol con su Quincornio, que hunde sus raíces en el mundo oriental pero que está muy cerca de las proyecciones teóricas de la física actual. O Álvaro Pombo, que apoya su fábula en la curiosidad no contaminada de los niños para hacernos concebir la posibilidad en el ser humano de alzarse por encima de sus límites corporales. O José Luis Sampedro con su Antromóvil, vehículo por el que el mal se introduce en el mundo. Finalmente, el artista Joan Fontcuberta nos ilustra con palabras e imágenes acerca del cocatrix, animal hermafrodita que nada y repta en la región del Poitou.

HIJAS DEL FRÍO. RELATOS DE ESCRITORAS NÓRDICAS (VV. AA.)

Relatos escritos por cuatro mujeres nórdicas de este siglo, pertenecientes a cuatro generaciones diferentes de cada uno de los cinco países nórdicos, nos hablan de la situación de la mujer en estos países y su evolución a lo largo del siglo XX.

NO SER NO DUELE (ARAMBURU, FERNANDO)

¿Qué tiene que ver Avelino Armisén ?un infeliz cuya masturbación tiene un poder letal? con el Boni, un joven botarate que pretende convertir los estertores de un moribundo en materia literaria? ¿Qué relación puede haber entre Silas ?un paciente abandonado en un claustrofóbico y desierto hospital? y el Cuqui, un churretoso mocetón que no acaba de creerse que ha encontrado a la mujer de su vida en una atildada profesora universitaria? ¿Qué vínculo parece enlazar la macabra quiniela que organiza un hospital con enfermos terminales y la lírica representación de un digno músico callejero en un París indiferente a su derrota personal? Sólo la alquimia de una persona excepcional podía tejer un secreto hilo de Ariadna capaz de recorrer estos doce relatos. No ser no duele confirma la maestría de un autor capaz de crear, en pocas líneas, una seductora atmósfera de palabras y peripecias en las que todo lector, con cierta inquietud, acaba por reconocerse.

MANERAS DE PERDER (BENÍTEZ REYES, FELIPE)

Después de publicar El equipaje abierto (Marginales 152), el último libro de poesía de Felipe Benítez Reyes, nos causa gran alegría contribuir a que sus lectores habituales conozcan su producción literaria más reciente, Maneras de perder, su segundo libro de relatos. Vivir en un pueblo tiene sus ventajas para un escritor de la talla de Benítez Reyes. El mismo lo reconoce, no sin ironía: «Vivo en Rota por dos razones más bien insignificantes: porque he nacido en este sitio y porque me gusta demasiado escribir como para no disponer de tedio suficiente para poder escribir». Ahí está para corroborarlo su ya extensa y espléndida obra como poeta, narrador y ensayista.«El cuento, como el poema, se basa en la intensidad», afirmaba recientemente Benítez Reyes. Y así son, en efecto, estos quince relatos: intensos, concisos, rotundos. Aunque distintos entre sí, les une el innegable afecto que siente el autor por los llamados perdedores, por quienes luchan infructuosamente con su propio destino en el afán de huir de un previsible fracaso. Pero ¿son en realidad fracasos? En el cuento «Un malentendido», por ejemplo, el protagonista confiesa: «. . .Paso por la calle Trofeo del Rey como quien va a robar un tesoro que no le dará la felicidad, pero sí tal vez el miedo necesario para seguir viviendo»? ¡Seguir viviendo puede ser una conquista! Así pues, lo que estas deliciosas historias, llenas de ironía y de misterio, nos demuestran es que, a veces, persiguiendo lo imposible se obtiene algo tal vez aún más descabellado: la sabiduría de aceptar ser lo que somos y lo que se encuentra a nuestro alcance.