Cuentos

LA FRACTURA (MAURICIO SANTIAGO DE IRAZÁBAL)

Tristán se sometía ese día al talante de la temporada. Reserva en sus labios, evocaciones que se acumulaban detrás de sus ojos, algunos pensamientos sin pretensiones y la misma mecánica con la cuál preparaba siempre su café. Era invierno.

CIUDAD DE NIEBLA (GARCÍA-GASCO VILLARRUBIA, ROSA)

Ciudad de niebla recorre, a través de sus once paradas, un camino gastado e inagotable: el trillado asunto del amor en diversas formas, con protagonistas diversos y en tonos heterogéneos. De las alucinaciones de dominación, del dolor y la culpa, a la redención y el dulce olvido, en un trasfondo de pérdida y remordimiento. De la persecución de una anestesia, de la lucha por la supervivencia emocional al cataclismo irreversible, a la ofuscación de los sentidos. Del más trivial de los universos con sus bebedores de gin-tonic, sus estudiantes de universidad, sus porteros de discoteca, sus relaciones cotidianas a una ensoñación erótica feroz, violenta y asfixiante. Dos (o infinitos) mundos opuestos (o complementarios) se entretejen en once relatos con un denominador común: mujeres, hombres, ángeles y duendes de una irremisible fuerza creativa y destructora. Santas, putas, brujas, médicos, editores, camareros, alcaldes, vampiros, escritores, investigadoras, muchachas sin nombre, cocodrilos, palomas, tiburones. Personajes variopintos que se reflejan los unos en los otros, capaces de crear en un bloc de dibujo un mundo completo y soplar para derribarlo entero desde un puente cualquiera de la Ciudad geométrica. Noches de oscuridad eterna que sólo un instante lumínico del crepúsculo, sin nombre en nuestra lengua, es capaz de conjurar.

TRAS LA MORDAZA DEL MOBBING (RICARDO PÉREZ ACCINO)

- Prólogo de Iñaki Piñuel -Calla o atente a las consecuencias.Este es el mensaje que, de un modo u otro, reciben quienes soportan una situación de mobbing. Quien denuncia el hostigamiento pone de manifiesto la violencia que la organización laboral no quiere reconocer.El autor de este libro nos dice que sí, que a pesar de todo, es posible llevar a cabo una denuncia, que existen muchas maneras de poner de manifiesto el abuso, la injusticia y la discriminación, y que evidenciar la violencia psicológica es necesario en nuestra sociedad para hacer visible lo invisible. La única condición para poder pasar a través de la mordaza impuesta es utilizar una fórmula no violenta, alejándose del terreno de la prepotencia y la mediocridad, sublimar el daño y conseguir que de él arranque una forma limpia de denuncia: un grito pacífico y legítimo. A través de los escritos, cartas y trabajos reunidos en este libro, su autor lanza una invitación a las víctimas de acoso moral para que escriban, relaten, cuenten, pinten; para que manifiesten por todos los medios a su alcance, la tragedia que viven día a día, para que su grito traspase la mordaza impuesta por el miedo y así, vestido de literatura, de arte, de creatividad, su mensaje llegue a los oídos de quienes quieran escuchar. Este libro es una arenga contra el abuso institucional, un llamamiento a la insumisión ante la medianía, a la movilización personal, a la rebelión contra la violencia en cualquiera de sus formas. __________Ricardo Pérez-Accino nació en Madrid, el 1956. Ingresó como funcionario de carrera en la administración central española en 1979, donde hoy día continúa desarrollando su trabajo como Inspector Jefe A.E. en el Departamento de Aduanas de la Agencia Tributaria. Es presidente de la asociación de ayuda por acoso moral,

LES OQUES VAN DESCALCES (CARRERAS GOICOECHEA, JOAN)

A la majoria de mortals els molesta que se'ls passi el cafè. Però no tothom ho esgrimeix com una excusa després de ganivetejar el veí de sota. Es clar que això de les excuses cadascú ho fa anar com vol: Fredi Tres Bandes diu que la culpa és del tac de billar i Lídia diu que són les formigues, que quan caminen per l'antena fan que es vegi tot de neu a la tele. En canvi, el pedant hipocondríac que ensenya les palmeres del seu jardí a tantes dones com pot no té l'excusa del cafè: si de cas, de la ginebra. Però els uns i els altres, al capdavall, són gent normal i corrent que no farien servir la piscina del bloc per cremar-hi els cadàvers de nenes de dotze anys: els veïns podrien veure el fum i sospitar.