Enciclopedias generales



LA FILOSOFÍA DEL SIGLO XIX . VOL. 23 (VILLACAÑAS BERLANGA, JOSÉ LUIS)
Acerca del siglo XIX, del que Heidegger dijo en uno de los trabajos de «Sendas perdidas» que estaba todo por estudiar, tenemos dudas incluso de la duración que le fue propia. Thomas Mann, hacia el final de su vida, ya acabada la Segunda Guerra Mundial, seguía confesando que él era un hombre del siglo XIX, mientras otros que, como Ortega, siempre aspiraron a ser contemporáneos a pesar de sus múltiples programas de superación, nunca lo abandonaron. Cada vez más se extiende la opinión de que el siglo acabó hace unos años, cuando los irritados berlineses arruinaron la última frontera que separaba a los europeos, la única estructura de dualidad que permanecía en pie de aquella fábrica de dualidades que construyó el siglo XIX. Pero si tenemos problemas con la duración que le es propia a éste, podemos suponer que acerca de todo lo demás –sentido, estructura, orden y méritos– tenemos algo más que dudas. Si el siglo XVII contempló la transfiguración carismática del Estado como instituto de paz, de administración y de derecho, así como la firme maduración de la ciencia físico-matemática sostenida por una oportuna metafísica; si al siglo XVIII le compete en la marcha histórico-mundial la emergencia de la razón moral, que vuela soberana en las alas de la crítica radical, junto con la transformación de la república de las letras en el público autónomo y responsable; si todo esto es así, para el siglo XIX no tenemos una etiqueta clara. Este siglo es como el telar de Penélope. Hace y deshace su camino, confirmando que la historia se puede leer de muchas maneras. El nombre de Burckhardt podía ser invocado aquí. Entonces quizás podríamos sospechar que su sentido pesimista de la decadencia brotaba de la falta de orden interno al propio tiempo histórico del siglo XIX. Más sabio que otros, consideraba este hecho como una condena. Jamás identificó en el horizonte de Europa un germen de orden que fuese al mismo tiempo promesa de grandeza. Junto al suyo, por una asociación inevitable, nos viene a la memoria el nombre de Tocqueville, que pensaba casi lo mismo acerca de la imposibilidad de una excelencia formadora en el siglo que siguió a la Revolución francesa. Estos filósofos, que no gozan de muchas simpatías al parecer, son los que nos pueden dar el contrapunto apropiado de la oferta de Nietzsche.

EL PEQUEÑO LAROUSSE ILUSTRADO 2012 (LAROUSSE)
Un siglo ha pasado desde que «Le Petit Larousse Illustré» saltó los Pirineos y se convirtió en una obra básica de consulta. Un diccionario de lengua española complementado con un diccionario enciclopédico y con unas páginas de color rosa (refranes, latinismos, frases célebres), a modo de separación entre ambas partes. De España saltó a América Latina, donde se convirtió en un referente que sigue gozando cada año de la atención de cientos de miles de lectores. En esta edición centenaria de «El Pequeño Larousse», sus editores han querido vestirlo para la ocasión, recuperando en cierta medida el aspecto de las obras de referencia, con materiales que entroncan con aquella primera edición en español. Y para ello, han confiado el diseño a un maestro de la tipografía y bibliófilo declarado, el escritor Andrés Trapiello. Con una encuadernación en holandesa y una selección de los tipos muy acertada, Trapiello además ha reinterpretado el histórico logo de la sembradora y ha actualizado el lema de la casa: “Yo siembro en el viento”. Para completar este volumen de coleccionista, los editores han incluido algunos guiños que enlazan con «El Pequeño Larousse» de hace un siglo: las guardas recuperan las banderas vigentes a principios del siglo XX, algunas de ellas verdaderas curiosidades, y reservan un espacio para los mapas de Europa y del mundo, tal como regían entonces, con sorpresas curiosas, imperios desvanecidos y estados que han recuperado su estatus después de un siglo tan convulso.

HISTORIA DE LA PINTURA ESPASA (ESPASA CALPE)
Una completa historia de la pintura universal, desde sus primeras manifestaciones en la Prehistoria hasta las últimas tendencias de nuestra época.La Historia de la Pintura Espasa pone a disposición del lector el saber de más de una docena de prestigiosos autores, contrastados especialistas de sus respectivos periodos, para disfrutar y aprender de unos textos sencillos en la exposición pero rigurosos en los contenidos. Ilustrada por más de 2.000 ilustraciones en color que constituyen, además de una recopilación de las obras fundamentales, el imprescindible instrumento gráfico que la obra requiere para completar las necesidades del lector.Todos estos elementos convierten a la Historia de la Pintura Espasa en una obra muy esencial, muy atractiva y visual sobre un tema de interés general.