Español / Castellano

¡VAMOS AL COLE! CD (BEUTELSPACHER, BEGOÑA)

Como complemento de ¡Vamos al cole!, el profesor dispone de un CD con canciones y rimas relacionadas con cada uno de los capítulos: la casa, el cole, la ciudad, la calle, el parque, el restaurante, el museo, la biblioteca, el polideportivo y la fiesta.

LOS VALENCIANOS DEL CANCIONERO GENERAL: ESTUDIO DE SUS POESÍAS (PÉREZ BOSCH, ESTELA)

Las dos primeras ediciones del Cancionero general (Valencia, 1511 y 1514) reúnen entre sus folios un importante caudal de poemas correspondientes a una veintena de autores valencianos, cuya presencia relativamente cohesionada en la monumental antología de Hernando del Castillo se interpreta no sólo como un tributo a la producción local, sino también como un reflejo de la animada actividad cultural de la Valencia de entresiglos, donde la poesía es a la vez una forma de arte y un medio de propaganda. El origen valenciano aglutina a esta nómina de autores entre la Edad Media y el Renacimiento, en la que se dan cita al menos dos generaciones representadas, respectivamente, por el clérigo Bernat Fenollar (1435/38? 1516) y por el cortesano Juan Fernández de Heredia (1482?1549).

HOMBRE SIN DESCENDENCIA (ORTIZ POOLE, BRAULIO)

Los poemas de Hombre sin descendencia registran la conciencia dubitativa de un ser humano que se sabe infecundo, ante una realidad efímera y provisoria, pródiga en zonas de sombra. Pero toda fugacidad esconde también su destello. De este modo, junto a la nostalgia de lo perdido, a ora el asombro por los dones del mundo: el amor y la música, el vino y la palabra, el calor de lo humano y la embriaguez de estar vivo. La voz del autor deja atrás los fantasmas particulares que había evocado en su anterior entrega, Defensa del pirómano, para cantar esos dones. Frente a la impugnación airada que marcaba el discurso de su primera incursión en el género, este segundo libro de Ortiz Poole opta por la celebración de los vínculos de afecto, por la búsqueda del rastro luminoso que cualquier biografía deja tras de sí. Libres de veleidades intelectuales, los versos de Ortiz Poole apelan a la visceralidad y persiguen la emoción, en una suerte de ejercicio catártico o exorcismo que sólo puede realizarse desde la honestidad brutal, desde la desnudez absoluta. El poeta sigue el rastro de maestros admirados como Cernuda, Gil de Biedma o Fonollosa, emulando su coraje para mostrar al ser humano en un conmovedor desvalimiento.