Historia

LAS CAZAS DEL HOMBRE . EL SER HUMANO COMO PRESA DE LA GRECIA DE ARISTÓTELES A LA ITALIA DE BERLUSCONI (GRÉGOIRE CHAMAYOU)

La caza de los esclavos fugitivos, de los negros, de las brujas, de los indios, de los pobres, de los exiliados, de los judíos, de los sin papeles… La historia de las distintas cazas de hombres es un instrumento imprescindible para la lectura de la larga historia de la violencia ejercida por los opresores. Este tipo de caza no se resume en una técnica de persecución y captura: necesita de la creación de líneas de demarcación entre los seres humanos para saber quién puede ser cazado y quién no. A las presas no se les niega la pertenencia a la especie humana, simplemente no participan del mismo tipo de humanidad. Ahora bien, la relación de caza puede invertirse: cazadores y presas pertenecen a la misma especie y, por tanto, pueden intercambiarse. La caza del hombre se remonta a tiempos inmemoriales, pero se extiende y se racionaliza con la expansión del capitalismo. En Occidente, vastas cazas de pobres contribuyen a la formación de una masa de trabajadores asalariados y al aumento del poder de la policía, cuyas operaciones de caza se relacionan fundamentalmente con los mecanismos de internamiento. Estas nuevas formas de caza fueron manifestaciones espectaculares de lo que Marx llamó la fase de acumulación originaria del capital. El gran poder de caza, que lanza sus redes a niveles hasta ahora desconocidos en la historia de la humanidad, es el poder del capital.

DASHIELL HAMMETT . NOVELA NEGRA Y CAZA DE BRUJAS EN HOLLYWOOD (POLO, HIGINIO)

Cuando, en 1951, un escritor llamado Dashiell Hammett limpiaba letrinas en una repugnante cárcel de Kentucky, en los Estados Unidos culminaba una operación que inoculó para siempre el miedo en el país. Eran los años de la caza de brujas, de los inicios de la guerra fría. Ciertamente, en 1951, Hammett era ya un escritor célebre. Había empezado a escribir en los años veinte, y lo hizo para revistas populares de consumo masivo, los pulp que tanto triunfaron en aquellos Estados Unidos que se dirigían hacia la Gran Depresión. Utilizando los recursos de una cultura de evasión que perseguía la distracción popular, Hammett cambió los contenidos del género de las historias de detectives, y lo hizo mostrando la corrupción moral y política en que vivía el país, la connivencia entre el capital y el delito, la mugre que se escondía tras los brillantes decorados y las luces de un país que se preparaba para poner al resto del mundo de rodillas. Había nacido la novela negra. Apasionado y contenido, contradictorio, bebedor, firme en sus convicciones, honesto, Hammett se comprometió con muchas causas justas, desde la solidaridad con la república española hasta el combate contra el fascismo y el nazismo. Afiliado al partido Comunista, Hammett luchó en dos guerras mundiales, compartió su vida con Lillian Hellman y murió en la pobreza. Todo eso, y Hollywood, las compañías cinematográficas, Truman y el anticomunismo, la guerra fría, McCarthy y la caza de brujas, la vida de Hammett, desfilan por las páginas de este libro. Higinio Polo es doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Barcelona, y ha publicado numerosos trabajos sobre cuestiones políticas y culturales. Colaborador de diversas publicaciones periodísticas, sus artículos son ampliamente difundidos en numerosas páginas web de todo el mundo. Es autor de las novelas "El caso Blondstein", "Al caer la tarde en Singapur" y "Vientre de Nácar", de los ensayos literarios "Irán, memorias del paraíso" y "Retratos (de interior)" y del ensayo político "USA, el estado delincuente".

¡LA CAZA DEL CACO! | LOS INVENTOS DEL PROFESOR BACTERIO | A LA CAZA DEL CUADRO | Y OTRAS AVENTURAS (SÚPER HUMOR MORTADELO 22) (IBÁÑEZ, FRANCISCO)

Número 22 de la colección «Súper Humor» de Mortadelo y Filemón. ¡Las últimas novedades de Mortadelo y Filemón recogidas en un solo libro! Este álbum contiene las aventuras La caza del caco, Los inventos del profesor Bacterio, ¡A la caza del cuadro!, Agencia de información y La historia de Mortadelo y Filemón. ¡La caza del caco!: Este título contiene varias historietas en las que Mortadelo y Filemón tendrán que atrapar a diferentes villanos. Los inventos del profesor Bacterio: El profesor Bacterio tiene a punto una serie de inventos que facilitarán las tareas de los agentes. Pero lo primero es probar si los inventos funcionan correctamente. Mortadelo y Filemón serán los encargados de probarlos, muy a su pesar. ¡A la caza del cuadro!: El profesor Bacterio ha vendido su colección de cuadros. En uno de esos cuadros el superintendente había ocultado un documento top secret, pero ahora no se acuerda en cuál ocultó dicho documento. Mortadelo y Filemón deberán ir a casa de los compradores y buscar en cada cuadro el documento sin que los dueños se enteren. Agencia de información: Este libro recoge una antología de las primeras páginas de Mortadelo y Filemón, aparecidas en 1958 en el número 1394 de la revista Pulgarcito de la Editorial Bruguera. Mucho distan los Mortadelo y Filemón actuales de aquel principio, cuando eran dos detectives independientes que no pertenecían a la T.I.A. y cuyas aventuras eran siempre de una sola página. La historia de Mortadelo y Filemón: En esta historieta, Francisco Ibáñez nos cuenta los inicios de Mortadelo y Filemón, cómo se conocieron, llegaron a ser agentes secretos y también el porqué de la calva de Mortadelo (un invento fallido de Bacterio). ____________________________________________________ Sobre la colección:La colección «Súper Humor» empezó a publicarse en la editorial Bruguera en el año 1975. Sus números recopilaban aventuras aparecidas anteriormente en la colección «Olé!», mezclando diversos personajes de la casa en un mismo álbum, aunque siempre priorizando los de Ibáñez y Escobar. Posteriormente, en 1987, Ediciones B recuperó la colección manteniendo su formato original hasta1992, momento en el que se empezó a hacer distinción por personajes, pudiendo encontrar «Súper Humor» seriados de Mortadelo y Filemón, Superlópez, Zipi y Zape, etc. En la actualidad se publica un único número de «Súper Humor» al año con las últimas novedades de las series de Mortadelo y Filemón y Superlópez.

LA CAZA . YO Y LOS CRIMINALES DE GUERRA (DEL PONTE, CLARA / SUDETIC, CHUCK)

Ninguna mujer a lo largo de la historia ha perseguido a tantos criminales de guerra como Carla del Ponte. Su carrera como fiscal alcanzó eco internacional cuando actuó contra la mafia siciliana y el blanqueo de dinero negro en Suiza, y posteriormente como acusadora de los peores criminales de guerra de las últimas décadas, en Ruanda, en Bosnia, en Croacia y en Kosovo. En estas apasionadas y documentadas memorias sobre sus años como Fiscal Jefe del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, la autora nos desvela las interioridades de su lucha contra la impunidad de los criminales de guerra responsables de genocidios, ejecuciones en masa, violaciones y deportaciones. Sin callar nada, sin eludir la polémica, con la valentía de quien ha descendido a los infiernos, Carla del Ponte explica su lucha contra la impunidad de los peores genocidas, incluidos Slovodan Milosevic, Radovan Karadzic y Ratko Mladic, acusados de la matanza de Sebrenica en 1995. El imprescindible testimonio de una mujer valiente. Una luchadora por la justicia y contra la impunidad de los genocidas.

CAZA MAYOR (DUQUE, AQUILINO)

La diferencia de Caza mayor con Las máscaras furtivas es que, siendo como es una historia de agentes secretos, los de Las máscaras son imaginarios (más o menos) y los de Caza mayor son reales. Esos personajes reales se mezclan con otros más o menos imaginarios. Yo no sé si esto es bueno o malo; lo que sé es que eso es lo que me divierte cuando escribo. Mis personajes tendrán todos los defectos del mundo, pero no se dividen en buenos y en malos y, aquí menos que nunca, tratan de aparecer como héroes o como mártires. Tampoco es que sean antihéroes, pero tampoco pretenden ser ejemplares, sino que humildemente se hacen preguntas, abrigan dudas y dejan que el azar o la Providencia despejen sus incógnitas. Muchos de ellos, tanto los reales como los imaginarios, han dejado testimonio escrito de sus peripecias o incluso memorias, biografías y entrevistas, pero raro es el que haya hecho una confesión general. En general, todo el que se confiesa se confiesa a medias, como González Ruano, porque nadie se ve como es, sino como cree ser. Tampoco el que escribe sobre ellos los capta en su integridad, pero al menos da una imagen distinta o aporta una tesela al mosaico de la etopeya. Caza mayor es por así decir un relato entre paréntesis, un paréntesis que se abre en Jerez de la Frontera y se cierra en Doñana en el año de gracia de 1927, antes de que la máquina del tiempo proyectara el gran documental del siglo XX, que esto es lo que es en realidad Caza mayor. AQUILINO DUQUE nació en Sevilla el 6 de enero de 1931, pero su infancia transcurrió en Zufre y su adolescencia en Higuera de la Sierra. Cursó estudios medios y superiores en Sevilla y amplió estudios en Inglaterra y Estados Unidos. Cultivador de géneros diversos, tiene el premio «Washington Irving» de cuentos, el «Leopoldo Panero» y el «Fastenrath» de poesía, más el Nacional de Literatura por su novela El mono azul. Es individuo de número de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y ha residido en diversos países como profesor visitante y como funcionario internacional. Otras novelas suyas son Las máscaras furtivas, El piojo rojo, La loca de Chillán (Pre-textos, Valencia). Otras obras en Editorial Renacimiento son La Operación Marabú y otros relatos (narrativa) y Entreluces (poesía).

HANNS Y RUDOLF . EL JUDÍO ALEMÁN Y LA CAZA DEL KOMMANDANT DE AUSCHWITZ (HARDING, THOMAS)

Eran los meses de invierno de 1946. Hanns Alexander -alemán, judío- se propone encontrar a Rudolf Höss, el Kommandant de Auschwitz y responsable de la muerte de más de dos millones de personas. Höss había huido a través de un continente en ruinas y se ocultaba bajo una nueva identidad. Era, además, el único hombre cuyo testimonio podía garantizar que se hiciera justicia en Núremberg y saliera a la luz toda la dimensión del Holocausto. Rudolf Höss había nacido en una casa aislada de la Selva Negra en 1901, hijo de un padre fanático e intolerante, al que temía y despreciaba, y una madre distante que a menudo estaba enferma. Huérfano de padre a los trece años, su madre difícilmente podía asegurar la subsistencia de la familia, por lo que Rudolf se alista en la Cruz Roja cuando estalla la Primera Guerra Mundial, deseoso de servir a su patria. Es enviado al frente, donde cae herido dos veces, y al finalizar la contienda es condecorado por el Gobierno alemán. Hanns Alexander había nacido en Berlín en 1917, hijo de uno los médicos más apreciados de su tiempo. Por el espacioso y elegante apartamento de los Alexander, situado en el corazón de la comunidad judía de la capital de Alemania, pasaban conocidos pacientes como Albert Einstein, Max Reinhardt, Richard Strauss o Marlene Dietrich. Pero al tiempo que la situación económica y social de los Alexander era cada vez más sólida, el nazismo se enraizaba en la sociedad alemana de los años treinta. Rudolf se alista a las SS y Hanns ve cómo su mundo se hunde. A través de las vidas de ambos, este libro describe la historia de Alemania desde los años de la Primera Guerra Mundial hasta el horror de los campos de exterminio y la derrota del nazismo. Y saca a la luz por primera vez el apasionante relato de la captura de Höss.

AIDP 8. ZONA DE CAZA (ARCUDI-‘DABB)

DAIMIO HA ESTADO OCULTANDO ALGO DURANTE MUCHO TIEMPO, ALGO QUE CAMBIARÁ LA AIDP PARA SIEMPRE.Algo anda suelto en el cuartel general de la AIDP, y sus intenciones son destructivas. Los miembros de la agencia deberán sobrevivir a una cacería en su propia casa y descubrir quién está detrás de estos sangrientos ataques. Mike Mignola, John Arcudi y Guy Davis nos ofrecen una reveladora historia llena de acción que cambiará la AIDP para siempre.

A LA CAZA DE LA MUJER (ELLROY, JAMES)

James Ellroy, el legendario autor de novela policiaca, nos ofrece unas memorias crudas y brutalmente sinceras. En 1959 James Ellroy tenía diez años. Un día, después de hacerle un regalo, su madre, Jean Hilliker, que acababa de divorciarse de su marido, le dio a elegir entre vivir con ella o con su padre. James eligió a su padre sin dudarlo y Jean zanjó el asunto con una bofetada. Desde el suelo, James deseó que se muriera y tres meses después fue asesinada. En torno a este hecho, James Ellroy reconstruye su infancia desestructurada, los delitos de su época adolescente y la temporada que pasó en la cárcel, su vida como escritor, su avidez sexual, sus matrimonios fallidos y la crisis nerviosa que tuvo cuando conoció a una mujer extraordinaria que podría haber sido Ella. Superponiendo épocas y lugares, momentos cargados de emoción e instantes llenos de clarividencia, Ellroy narra la historia de su vida con el pulso narrativo de sus mejores novelas. La crítica ha dicho... «El último libro de James Ellroy es también el más íntimo y personal. Es convincente e implacable en sus revelaciones. Sus frases hacen que te sientas agradecido de leer su prosa, cargada de esa furia, pasión y energía maravillosas.»San Francisco Chronicle «Quizá las memorias más confesionales que he leído nunca.»Dallas Morning News

ENCICLOPEDIA DE LOS PERROS DE CAZA (DE GIULIANI, C)

La emoción que proporciona al cazador el momento en que el pointer muestra la presa o el espectáculo ofrecido por un perro especialista en pequeña montería son sensaciones incom-parables para todos los que han tenido la oportunidad de experimentarlas. Colaborador indispensable del cazador, el perro de caza debe ser, no obstante, educado y adiestrado adecuadamente, y recibir las atenciones y cuidados oportunos por parte de su amo. Esta enciclopedia es una auténtica guía para el cazador y su compañero canino, que presenta las razas de perros de caza (terriers; bassets; perros de muestra, de cobro, de busca, de agua?), su historia, el estándar, las características cinegéticas, los puntos fuertes de su carácter... Además, dedica un apartado a los cachorros, tratando temas como la educación, la salud y la alimentación, facilita consejos básicos para su adiestramiento y ejercicios específicos para la caza. Una guía práctica para los cazadores y los apasionados de los perros de caza, que le ayudará a desarrollar una relación perfecta con su perro, fiel compañero de aventuras y colaborador indispensable en todas las partidas de caza.

LA AUDIENCIA VA DE CAZA . ANDANZAS DE UN JUEZ DE PUEBLO (MIGUEL ÁNGEL)

Hay un dicho latino de origen medieval que acude a la memoria leyendo estas experiencias de un juez: «No hay verdadera justicia sin bondad» (Nulla iustitia est vera sine bonitate). ¡La verdadera justicia, casi nada! Algo inalcanzable, y en cualquier caso temerariamente incierto. «No juzguéis y no seréis juzgados», se dice en los Evangelios, pero ¿qué pasa cuando uno está en esta vida, profesionalmente hablando, para juzgar, cuando se juzga por obligación porque se es juez? ¿Se espera de él que sea como una máquina de dispensar sentencias -es tentador el uso aquí del verbo despachar- pulsando las teclas de los códigos legales que corresponden a cada asunto? A tal delito probado, tal castigo, quizá con un tanto por ciento de descuento por los atenuantes que establece la ley; o al revés, con mayor pena por premeditación, nocturnidad, alevosía, etc. Todo previsto y regulado, bien medido, sin posible error ni alternativa. Olos jueces no deberían serlo sin bondad, administrando justicia, por así decirlo, después de consultar con su corazón. Sistema tan subjetivo que no permitiría dar sentencias sólidas, con base legal. Entre los dos extremos, la impasibilidad (que en latín significa, ay, ser incapaz de sentir) y la efusión del sentimiento, los jueces parecen condenados por sí mismos a desdoblarse dramáticamente en dos personas antitéticas, tal vez inconciliables. Al leer estas páginas de Miguel Ángel del Arco Torres se revive este conflicto interior que no tiene solución. Dura lex, se suele decir, pero hay que atenerse a ella y, en medio de la intrincada selva de casos judiciales que se nos describen, no es posible dejar de sentir compasión por tantas víctimas de la justicia ciega, y quizá no siempre hecha en beneficio de los más débiles. Y es inevitable pensar que cuando uno de éstos va a ser aplastado por la maquinaria de las leyes, ¿por qué no saltárselas a la torera prestando oídos a la conciencia? En el capítulo cuarenta y dos de la segunda parte de El Quijote el caballero da unos consejos a Sancho para que sea buen juez en el gobierno de su ínsula; máximas de oro, llenas de bondad y sentido común, como «no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo», o «si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia», término este último que remite etimológicamente a un corazón que se apiada. Cervantes, tan humano, que sufrió penas de prisión, por lo que creemos saber a causa de jueces demasiado severos, sugiere que hay que ser bueno, y el príncipe Hamlet viene a decir lo mismo cuando recuerda a Polonio que hay que tratar a los demás mejor de lo que se merecen, ya que si los tratamos según sus méritos, «¿quién se iba a librar de unos azotes?». Estamos hablando de una novela, de una obra de teatro, es decir, ficciones, mentiras, aunque muy significativas, pero en la vida cotidiana es dudoso que pueda hacerse lo mismo. Dudoso y muy difícil. En cada página de este libro de Miguel Ángel del Arco Torres se advierte un desgarramiento moral, preguntas que no tienen respuestas claras, siempre el desánimo y la desazón de vivir unas situaciones que casi nunca admiten una salida digna. Aquí Su Señoría (por cierto, un pomposo título, prácticamente nobiliario, para personas puestas en el fiel de la balanza) se despoja de su toga y comparte con nosotros sus dudas, su inquietud, a menudo su dolor ante todo lo que pasa por sus manos. En forma de papeles, aunque en cada uno de ellos hay vidas. Es quien tiene que «administrar esta cosa sutilísima, invisible, casi fantástica, que se llama Justicia, y que los hombres aseguran que no existe sobre la tierra», según palabras de Azorín (y hay que ver qué adjetivos tan certeros encuentra el escritor). Como si manejara a golpe de fórmulas legales personas de carne y hueso, y él, con temor y temblor, tuviera que decidir su destino, haciéndose responsable de lo que será de ellos. Antes los jueces se veían como un poder oculto y casi inaccesible, proverbialmente se decía de alguien que tenía cara de juez cuando se mostraba adusto y catoniano; parecían como una emanación de la abstracta Justicia; en el cine los veíamos como la última palabra que zanjaba nuestros conflictos, severos, inflexibles, ¿eran de este mundo? Y de ellos se hablaba muy poco, parecían lejanos, impersonales. Todo ha cambiado, ahora en la prensa y en la televisión hay muchas noticias de jueces, conocemos su nombre, su semblante, los casos en que se ocupan, si entran o salen de un juzgado les asedian periodistas y fotógrafos, y las cámaras registran su aire esquivo y superior, siempre con prisas, sin rebajarse a contestar a lo que les preguntan. Algunos son verdaderas vedettes, y su nombre es casi tan popular como el del más célebre de los futbolistas. La carrera judicial les viene estrecha, no ocultan su ambición, escalan puestos, entran y salen de la vida política, quieren ser por lo menos ministros, si nomás, y no le harían ascos a juzgar desde altísimos sitiales a los hombres más malos del mundo entero. Sus sentencias son controvertidas y más o menos inexplicables, manifiestamente reciben consignas de los que mandan, retrasan años y años los asuntos que conviene retardar, sin dar explicaciones... El juez que se confiesa en este libro no es de ésos. Es un hombre que ha visto y padecido muchas cosas, desde la posguerra hasta hoy, de origen modesto y a quien nadie le ha regalado nada; tiene una larga experiencia de inocentes atropellados por la ley, de sinvergüenzas, de casos de abuso y venalidad, de situaciones que no se pueden resolver. También de hombres justos que han hecho lo posible: cumplir con su deber. Porque en el laberinto del mundo judicial no faltan las personas buenas, con rectitud de criterio, conscientes, ejemplares. También ellos son la Justicia, aunque a menudo parezcan menos visibles, porque lo monstruoso llama más la atención. Alguien dijo que con los buenos sentimientos se hace la mala literatura, y tal vez se equivocó por el afán de hacer una frase cínica. Pero lo cierto es que en la historia de la novela se recuerdan más las caricaturas atroces que las visiones más ponderadas. Seguimos leyendo El primo Pons de Balzac, Casa desolada de Dickens, El proceso de Kafka... Atropellos, injusticia, venalidad, horrores... Miguel Ángel del Arco Torres no es precisamente el primero en denunciar estas lacras, el lado oscuro de la ley, pero si algún lector quiere equilibrar la balanza contando experiencias muy distintas, se le agradecerá la puntualización. Como suele decirse, cada cual habla de la feria según le ha ido. Y este juez que ha vivido mucho ¿qué puede hacer? Pues contarlo, con pasión y humildad, sin escándalo, evitando los nombres propios, pero con todos los detalles, para que no quepa la menor duda. Seriamente, porque los temas son serios, pero también con mucho humor, que es la sal de la vida, con un sinfín de pormenores chuscos y disparatados que configuran una magnífica crónica de la vida judicial. A veces con fantasías irónicas, otras descendiendo a descarnadas anécdotas, siempre ameno, expresivo, claro, para que le entienda todo el mundo, para que sepamos cómo se puede ser juez y sobrevivir a esos duros trances. En ocasiones narrando episodios de pura chanza, porque en la vida hay de todo, a menudo con sucesos terribles que dejan un poso de amargura, porque no siempre se pueden resolver los problemas con la ley en la mano; sin olvidar evocaciones personales, historias agridulces, fantasías divertidamente reveladoras (como la del «juez de la horca», que el cine ha hecho imperecedera y que podremos leer en la segunda parte de estas memorias), paradójicas situaciones («El mecanógrafo pensante») que nos hacen descubrir el envés de las sentencias más solemnes. También se nos habla de personajes -testigos y peritos falsos, confidentes o soplones- que son el lado oscuro, y puede que necesario, de la Justicia. Miguel Ángel del Arco Torres sabotea el abstruso ritual del lenguaje forense -secreto para los profanos, es decir, para casi todo el mundo, no sea que alguien pueda entenderlo y discutirlo- y, con tacto y una fina sensibilidad, rehúye las moralejas; no quiere teorizar, dejando que los hechos hablen por sí mismos; se sitúa pulcramente al margen de las trifulcas políticas; más que presumir de tener razón, quiere poner al descubierto la verdad de los dramas que ha vivido. No aspira a demostrar nada, la realidad no se demuestra, sólo se hace visible. Para que entendamos. La Justicia, así, con mayúscula, se ha representado mil veces en la historia del arte; fijémonos en una de sus alegorías: en la basílica de San Pedro al admirable Bernini se debe el monumento al papa Urbano VIII. El Pontífice, en bronce, levanta la mano derecha para bendecir -quizá también para imponer su autoridad, no se sabe-, a sus pies el sepulcro, del que sale una figura alada de la muerte, y a ambos lados, apoyándose en el sarcófago, en mármol blanco, el Amor (Caritas), la mayor de las virtudes cristianas según san Pablo, y la Justicia, la principal de las virtudes cardinales. La Justicia lleva una enorme espada, símbolo de su autoridad y poder, pero no la empuña, la deja descansar sobre el hombro; a diferencia del Amor, que sonríe dando el pecho a un niño, parece pensativa, ensimismada, en lo que alguien ha llamado «un éxtasis de tristeza» que tal vez busca inspiración en las alturas o dentro de sí misma. Un amorcillo juega entre los pliegues de su manto, como podría hacer un niño travieso, porque la vida cotidiana no le puede ser ajena. Y desde luego no tiene ninguna venda ante los ojos, es muy posible que lo que haya visto no fuera halagüeño, somos así, no cabe la menor duda, y reflexiona cavilosamente. Antes de echar mano al espadón hay que pensárselo bien y, por qué no, dar testimonio de lo vivido. Señoría, gracias por estas palabras doloridas y exigentes que no sólo hablan de una profesión muy difícil («imposible» la considera Azorín), sino que también retratan la condición humana y nuestras contradicciones

A LA CAZA DEL AMOR (MITFORD, NANCY)

En A la caza del amor, su novela de mayor éxito, Nancy Mitford utiliza elementos reales de su extravagante y famosa familia para construir el relato. La acción se abre en el salón de Alconleigh, la casa de campo de los Radlett. Ante nuestros ojos van desfilando los distintos miembros de la familia: el malhumorado padre, tío Matthew, con sus violentos y cómicos estallidos de cólera y sus curiosos pasatiempos, como organizar cacerías en las que las piezas son alguno de sus hijos...; la ausente y devota madre, Sadie; y los siete hijos que junto a su prima Fanny forman una estrafalaria y divertidísima familia. Pero realmente es la joven Linda Radlett y su permanente búsqueda del amor el auténtico centro de esta historia. A través de sus páginas la acompañaremos en su azarosa conquista y conoceremos a los distintos hombres en los que creyó encontrarlo. El texto despliega el famoso ingenio satírico y la extraordinaria capacidad de la autora para reconstruir el ambiente, la vida y las personas en los círculos aristocráticos ingleses de entreguerras. Un libro inteligente y divertido, que, aunque pudiera gustar simplemente por lo que es: una novela vibrante y mordaz, es también un verdadero trozo de vida. «Una de las mejores novelas del 2005.» ABC «La descripción, ácida y despreocupada, del ameno bullicio de una familia noble inglesa es socarrona, alegre y muy divertida.» The New Yorker

MEDICINA DE URGENCIAS DE BOLSILLO (ZANE,RICHARD D.)

Medicina de urgencias de bolsillo es un manual diseñado para acompañar en su clínica o su práctica diarias al estudiante, al residente, al profesional de enfermería y al clínico de una de las especialidades más exigentes. La práctica de la medicina de urgencias requiere unas capacidades muy específicas, y unos conocimientos cada vez más amplios: entre ellos los patrones de enfermedad y lesión, y un gran número de diagnósticos y tratamientos. A diferencia de la mayoría de manuales, los editores han organizado el contenido por afecciones, en lugar por diagnósticos: así es como el profesional de la salud aborda cada caso en el servicio de urgencias. Esta presentación ayuda al lector a desarrollar los procesos de pensamiento que llevan a un diagnóstico y tratamiento adecuados. Características destacadas: • La información se presenta de modo esquemático, en un formato resumido, con algoritmos y tablas para una consulta fácil y ágil. • Cada capítulo se inicia con el abordaje general de una afección, y se sigue de una breve exposición de las principales categorías diagnósticas. • Se destacan los principales elementos de la historia, la exploración física, las pruebas y el tratamiento específico. • Se incluyen recomendaciones basadas en la experiencia clínica, en forma de viñetas que enfatizan los hallazgos clínicos más importantes, o advertencias de los errores más frecuentes.

A LA ESCUCHA DEL CUERPO . PUENTES ENTRE LA SALUD Y LAS PALABRAS (BORDELOIS, IVONNE)

Virus significa en latín, a la vez, esperma y veneno; embarazada es la que no lleva cinto; hospital y hostilidad tienen orígenes comunes; el vocabulario de la Iglesia y del Ejército se entremezcla con el de la medicina. Este libro explora las proyecciones inesperadas de las palabras en el reino de la salud y la enfermedad, tratando de recobrar sus raíces, su historia, y las connotaciones sociales y emotivas que irradian. Etimologías, eufemismos, ambivalencias y transformaciones semánticas van jalonando un camino donde aparecen, entre otros, Rilke, Sontag, Foucault y Tolstoi, acompañando la pregunta sobre el lenguaje del sufrimiento y la cura. En la sintaxis de la enfermedad (¿en qué se asemeja contraer una enfermedad a contraer un matrimonio o una deuda?), en el léxico de la compasión, en los poemas que provocan las enfermedades terminales, las palabras van dibujando el camino de la conciencia enfrentada con el dolor en busca de esa totalidad que es la salud, en un tiempo relacionada con la salvación. Liberar el lenguaje de un sistema que traba la comunicación plena de médicos y enfermos sólo es posible si acrecentamos nuestra confianza y lucidez con respecto a los poderes terapéuticos de la palabra misma.