Poesía de poetas individuales

L’ARQUITECTE

Narrar-nos per existir. Dissenyar un plànol, Alçar-nos amb un relat, Fer-nos de paraules i ser vers en essència. Reformar-nos fins que ens definim. Que ens corrompin el relat, Ser discurs degradat, ser dissertació corrupta, Una veu més per derrocar. L'anomalia estructural O veure prostituïda cada línia del plànol. Ser el Jo inquilí d'un edifici humit i esquerdat, Fet de badalls i esquitxat, Clivellat i escrostonat. Prendre la paraula Contra el relat que ens bada I derrocar-lo. Laia Maldonado Llobera (Coma-Ruga, 1997), feta a parts iguals d'aigua salada, sol i ecosistema litoral, té un humor com les marees. Estudia Teoria de la Literatura i Literatura Comparada i Història a la Universitat de Barcelona i continua aprenent a pensar, a rebel·lar-se i ser tossuda. Ha inclòs poemes a les antologies Poesia Bloom (AdiA Edicions, 2018) i Liberoamericanas: 140 poetas contemporáneas (Liberoamérica, 2019). Fundadora i militant de l'ONG Un Llapis per Ghana, allò que li treu la son reposa en un altre continent: les mans que sostenen el llapis amb què escriu viuen en un orfenat de Ghana on duu a terme, juntament amb el seu equip, un projecte de cooperació internacional. Es manté en constant moviment rere un únic lema: no fer res per inèrcia. Diu que haurà triomfat si quan mori no ha estat màquina.

HERIDAS DE SAL

Surge la belleza tras las olas olvidadas en la orilla. Heridas de sal es un refugio para los sentimientos que se confiesan junto al mar. Secretos que se guardan debajo de las olas que encierran otro mundo. Heridas de sal es sentir como cada ola te atrapa y solo tú decides si salir a la superficie o dejarte arrastrar por ella.

VACÍO

Buscar el amor puro que engendra el viento y la luz en la siempre suave y exclusiva cama de alquiler. Esa alegría que tienen los cabellos dorados al sol los ojos multiplicados en sendas noches, los ojos doblados -caídos por acantilados- en las noches frías donde la luz roza mejillas y el viento esconde palabras.

PORQUE EL TIEMPO NO EXISTE

Es una pena que no contemos con una historia de la soledad, como sí la tenemos del amor, que fue feudal, renacentista o romántico para transformarse en mezcla de sexo sublimado y espíritu degradado en el siglo XX. Nos permitiría comprender en todo su alcance la poesía de Manuel Blanco: poesía para leer calladamente, para recitar, con el ritmo y hondura de la mejor poesía clásica y moderna. Los temas y los lugares evocados son diversos, sean el amor o los paisajes de abril y de un otoñal noviembre. No importa. Asistimos siempre a la ligazón entre lo humano y la naturaleza, y a la sensación de habitar un mundo en el que ni el exilio ni el regreso llevan a tiempos o espacios donde la soledad no existe. Porque el tiempo no existe es una antología, pero también un libro que debe leerse de forma unitaria. Los poemas pertenecen a distintas épocas y los hay en castellano y en gallego. En todos subyace esa no contada historia de la soledad.