Poesía de poetas individuales

TODOS LOS DÍAS DE VIENTO (DELGADO RODRÍGUEZ, ISABEL)

Isabel Delgado escribe sobre el mito, sobre la naturaleza y sobre la luz. El transcurso de los días es la imagen o el concepto exacto que resume la realidad de la vida, y es posible que tanto los días en los que el viento ha soplado con fuerza o, por otro lado, ese viento de acontecimientos que sopla y nos empuja a través de los años sea asimismo la imagen poética que expresa lo ineluctable y lo efímero del tiempo.

UN SÍ MENOR (MATEOS, JOSÉ)

TODO termina así: unos destellos de memoria que caen hacia lo hondo y el cuerpo como un traje envejecido que casi da vergüenza. No insistas, corazón, inútilmente: nunca maldeciré la vida. «12/18», JOSÉ MATEOS JOSÉ MATEOS, nacido en Jerez en 1963, es poeta, ensayista, narrador, pintor y responsable de la editorial Libros Canto y Cuento. De sus libros de poemas pueden destacarse Días en claro, Canciones, La niebla, Cantos de vida y vuelta y Otras canciones. Recopilaciones de sus poemas son Reunión (Poesía 1983-2003) y Poesía esencial. Como ensayista y narrador ha publicado libros como Soliloquios y divinanzas, La Razón y otras dudas, Historias de un Dios menguante, Silencios escogidos, Un año en la otra vida, Un mundo en miniatura y El ojo que escucha.

POETA EN DIWAN (MARTÍNEZ SARRIÓN (ED.), ANTONIO)

«En asuntos de poesía, una de las cosas buenas que acarrea cumplir muchos años de vida y bastantes de oficio acaso sea el gusto creciente por la claridad y sencillez de dicción, que se une al culto decreciente de una neurosis clásicamente juvenil: la de ser original o distinto a toda costa.» Así nos presenta su libro el autor, «poeta en diwan» que, en clara alusión al título de Goethe, propone su propio autoanálisis usando como referencias ?y reverencias? formas y motivos heredados de distinto origen. Si en la primera parte «Diwan de Occidente», los poemas ahondan en su reflexión sobre el desengaño, la vejez, la propia biografía, en la segunda, «Diwan de Oriente», el sujeto lírico parece adelgazar la voz, abreviarla, y cargar de alusiones y silencios composiciones más desnudas sobre la aceptación de lo inevitable. En una y otra sección, sin embargo, se emplean registros, temas, músicas, formas o atmósferas de poetas alejandrinos, helenísticos, de la baja latinidad, del medio y del extremo Oriente. Escritor dúctil y siempre deslumbrante, Martínez Sarrión sabe alternar el tono meditativo y grave con el irónico y leve; el estilo fuerte, rotundo, desgarrado, que muchas veces descubre en un quiebro inesperado la emoción, con otro ingrávido y terso, de trascendida concreción. Y, en todos ellos, demostrar el dominio de una lengua y sintaxis de extraordinaria precisión y riqueza