Poesía de poetas individuales

HIERBA EN LOS TEJADOS (ESPEJO MUÑOZ, RAFAEL)

He sacado una silla al balcón y me he sentado a vivir. Crece hierba de infancia en los tejados, donde siempre es domingo. Y eso me reconcilia también con el futuro. ¿O soy yo, que sonrío? Definitivamente no tiene vértigo la mala hierba: sube su verde claro, que su vida es subir. Incluso las ya secas, de cálido amarillo, se mantienen en pie, pincelando el paisaje. Hoy va a ser un buen día de sol y nubes blancas, respirará su luz favorita la hierba. Sentado en una silla con balcón siempre es domingo. «Día», de Rafael Espejo. RAFAEL ESPEJO (Palma del Río, Córdoba, 1975). Es autor de Círculo vicioso (Universidad de Granada, 1996), El vino de los amantes (Hiperión, 2001) y Nos han dejado solos (Pre-textos, 2009). Vive en Andalucía.

LAS MANZANAS DE ORO (LORENZO ZÁRATE, PAULINO)

Autor de la plaquette Ganas de hablar (AMG, Cuadernos de la Selva Profunda, 1997) y de los libros de poesía Devoción privada (Premio Antonio Carvajal, Hiperión, 1999) y Monedas en el agua (Pre-Textos, 2007), Paulino Lorenzo (Logroño, 1975) es sin duda alguna, para quienes componemos esta editorial, el mejor poeta español de su generación. Más por extemporaneo que por periférico, Lorenzo permanecerá como poeta casi secreto para hacer de su lectura un placer aun más hondo y soleado. Esta pequeña colección de versos, dedicada íntegramente a sus hijos Manuela y Darío, sobresale como un diamante engastado dentro una tradición milenaria que tuvo al vástago por genio inspirador y que, entre William Butler Yeats y Baldomero Fernández Moreno, encuentra en Paulino a su más delicado y riente cómplice.

EN TRANCE DE RENACER . (SELECCIÓN DE POEMAS) (GARCÍA-VILLOSLADA ALZUGARAY, RICARDO)

Fue por aquella época cuando alguien nos dijo que «también el Padre Villoslada hacía versos». El Padre Villoslada era por entonces un jesuita que a nosotros nos parecía mayorcísimo, aunque luego cuando hablabas con él no acabásemos de entender cómo aquel alma de niño podía tener ya cincuenta años. Le recuerdo en su monacal y feísima habitación de la Gregoriana rodeado de montones de libros y folios, sin otro horizonte mundano que una ventana abierta a un viejo claustro y, al parecer, sin otro futuro que el de muchos libros que leer, muchas clases que preparar, muchas cuartillas con ensayos históricos que emborronar. ¡Dios santo!, ¿cómo podía vivir un poeta entre tan estrechas paredes vitales? ¿Cómo podía convivir con aquella colección de sabios aburridos, arrumbados todos ellos en un mundo muertísimo? De la Presentación de J.L. Martín Descalzo

SEGUNDO LIBRO DEL YO . AVERIGUACIONES Y REINCIDENCIAS (FERNÁNDEZ FIGUEROA, JUAN)

Juan Fernández Figueroa, que no pertenece a los ciudadanos y aldeanos populares -aunque repita a cada rato: Yo soy de pueblo, y haya publicado con el título de Mi pueblo un pequeño libro admirable-, es uno de los pocos «santos» intelectuales del proceso histórico, económico y político de España. Lo es por su amor al prójimo, que lo aproxima siempre a los más desamparados, a los reiterados -esperemos que no eternos- perdedores. Lo es por la santa tenacidad de su conducta, porque el monólogo de su yo se hace diálogo con el hombre que siempre lo acompaña y que le enseñó, como a Machado, el «secreto de la filantropía». En resumidas cuentas, Juan Fernández Figueroa es más que un escritor, porque cumple, con su vida, las palabras que su pluma escribe. Por eso, aunque él dude del valor propio (poético) de sus dichos, está seguro de sus hechos, y puede afirmar, sin jactancia: «no sé si soy el que imagino ser, pero sí el que debo ser». Conozco pocos hombres que tengan derecho a decir lo mismo. Fragmento del Prólogo de Guido Castillo

MEMORIA DE CONTACTO (MUÑIZ SUÁREZ, LUIS)

Tras el fragor, Jacob soñó con una escalera apoyada a la tierra y que llegaba hasta el cielo por la que bajaban y subían ángeles. Quién no estuvo en una playa por encima del nivel del mar. De cabezal utilizó una piedra. Aquel lugar antes se llamaba Luz. No quiera ahora el poema precipitarse en comprensiones y deletreos. Hubo ya un segundo. Estrechad fraternalmente las manos de las palabras, su roce es más importante que el de los cuerpos. La claridad, esforzada. La oscuridad, decorativa. Hay lugar para el amor en el registro de un fluir caleidoscópico: encabalgamiento de placeres y pesos, de apreciaciones y depreciaciones; tal es la geografía de lo entrevisto... Si nos fijamos, hay un grano en el limbo: el cuajo de una asamblea antes de que la lengua fuese red. Despertó el poeta al lado de la escritura. Memoria, dijo. Su voz, cómo no, contacto.

QUIEN LLEGA A LOS ANDENES (GUIMERAS PAREJA, GILDA)

DE manera brillante y clara, con lenguaje transparente y comunicativo, Gilda Guimeras Pareja (La Habana, 1957), nos traslada a sus paisajes caribeños, con un dominio del verso nada común y con su verbo lleno de expresividad. Poemas sencillos y diáfanos, resplandecientes los que nos ofrece Gilda Guimeras, desde un yo poético sensible, delicado y sabio. Gilda Guimeras Pareja ha sido profesora, directora de museo y colaboradora en diversas publicaciones periódicas en Cuba. Desde 2005 su progresiva pérdida visual la llevó a incursionar en la literatura. Ha publicado los libros de cuentos Es mejor la noche (2008), Estaciones de Eva (2012) y el libro de crónicas Contado en pocas líneas (2016). Este es su primer libro de poesía.

VIAJES A KERGUELEN (DE LA CAMPA, IAGO)

Somos de quien nos cuida, de quien nos dice que todo va a salir bien cuando creemos que todo va mal. Porque ni cuando piensas que todo va mal, estamos tan mal, ni cuando pensamos que todo va genial, estamos tan genial. La vida hay que compartirla para que nos den más perspectivas, para ver el mundo a través de otros ojos, para que nos encuentren salidas cuando no tenemos ni puta idea de adónde ir. Y no conozco otros ojos mejores para ver la vida que los tuyos, y no sé a quién cuidar si no es a ti. Y eso, que estoy bien pero que estaría mejor contigo.