DIVINA COMEDIA,LA . PURGATORIO (AA.VV)
(Florencia, 1265 - Rávena, 1321). Miembro de la burguesía güelfa, discípulo de Brunetto Latini, desterrado de su ciudad natal en 1302 a consecuencia de las rencillas entre las dos facciones de los güelfos, autor de diversas obras en lengua latina, debe su fama a su producción en lengua vulgar, y particularmente a su Commedia, a la que dieron los exégetas el sobrenombre de Divina.OBRAS COMPLETAS (BÉCQUER, GUSTAVO ADOLFO)
Para Azorín, " las «Cartas desde mi celda» pudieran marcar una época en la literatura castellana " . Azorín pensaba sobre todo en el paisaje: " ¿Habrá nada más limpio y más preciso que esos paisajes de Bécquer? " . Pero, más allá del paisaje, Bécquer sí marcó una época. La literatura de Bécquer está tejida con ese " hilo invisible de las misteriosas relaciones de las cosas " que adivinaba en la «Historia de una mariposa y de una araña». Sin haberse conocido, acaso ni leído, Peter Schlemihl había vendido su sombra, mientras el Manrique de «El rayo de luna» " hubiera deseado no tenerla, porque su sombra no le siguiese a todas partes " . " La burda saya que visten y el bocado de pan que comen " las mozas de Añón vislumbradas en las «Cartas desde mi celda» parecen tener un eco imposible en " el traje que me cubre y la mansión que habito, / el pan que me alimenta y el lecho en donde yago " , de Machado. Cabe preguntarse si quizá el caballero inexistente de Calvino habrá sido ajeno a esa armadura vacía que con horror descubre un guarda en «La cruz del diablo». También al lector, como al autor, empieza a faltarle " la extraña lógica del absurdo " . Leer a Bécquer íntegro produce un saludable efecto: el de descubrir las otras fases de la luna. Por ejemplo, su sentido del humor o su devoción por el periodismo. Cuando don Restituto, en «Un tesoro», advierte que " si buenos descubrimientos hacemos, buenas fatigas nos cuestan " , nos parece estar oyendo al Sancho de " si buen gobierno me tengo, buenos azotes me cuesta " , un Sancho que se prolonga en el lamento del mesonero, tan cervantino en su humor. El periódico lo recibía " como una carta en cuyo sobre hemos visto una letra querida " . Entre los " dioses penates de su especial literatura " se hallaban " Rioja, en sus silvas a las flores; Herrera, en sus tiernas elegías " ; nunca olvidó a Dante y a Virgilio; admiró la belleza clásica de las odas de Horacio y el romanticismo fantástico de Zorrilla.PLACER ADÁMICO (MONTIEL LÓPEZ, JESÚS)
Placer adámico trata del asombro del hombre ante lo creado. A modo de reivindicación, el poeta reclama la sorpresa frente a la belleza que lo rodea como forma de escapar de la vida moderna y alienante de las grandes ciudades. El hombre actual ha perdido en ellas el asombro, la conciencia de estar vivo y ser único. No se trata simplemente de un alegato ecologista o rusoniano. Más bien propone el asombro que el primer hombre, Adán, sintió siendo creado en el Edén. La misma gratitud por el don de las horas. El asombro, a fin de cuentas, como paso obligatorio hacia la verdadera y última libertad.LO SOLO DEL ANIMAL (GARCÍA VALDÉS, OLVIDO)
La de Olvido García Valdés es ya una «de las escrituras más fervientemente medulares de la poesía española contemporánea» (Eduardo Milán). Seis años después de Y todos estábamos vivos, que mereció el Premio Nacional de Poesía, los poemas de Lo solo del animal vuelven a mostrar una voz singular y reconocible, que sin embargo rehúsa fijarse y afronta cada vez un riesgo nuevo, notable siempre en la altura de los resultados. Lo solo del animal propone una meditación sobre lo animal de la soledad, un lugar no verbal, de existencia, en que coincidirían todos los seres, pero que aquí se abre al conocimiento y se afila en la conciencia. En el curso de lo cotidiano, contra el fondo de la enfermedad y la muerte, entre los trazos de una lúcida desesperación, crece una empatía o compasión con lo que existe, una dulzura desplazada hacia el mundo, hacia el ajeno fluir de la vida, «rara y querida como una enfermedad», que encarnan mejor que nadie los pequeños animalillos, tan frágiles y resistentes.Si escribir puede ser en ocasiones como pintar, las composiciones de este libro son cuadros sonoros hechos de materia viva: la naturaleza, las plantas, los animales, el ser humano; se diría que una especial sensibilidad de la escritura va reconociendo las palabras por su son, como si las palpara musicalmente. El poema cuida del registro físico, corporal de las sensaciones, que funcionan como órganos del sentimiento y la emoción, en continuidad con un insistente pensar o con la pregunta de peso ético. La realidad, al mismo tiempo que se crea, también se desarticula y fragmenta; sin embargo, el signo fragmentario de Lo solo del animal no oculta la impresión de estar leyendo un único poema, tejido en los variados hilos que lo cruzan, en sus estratos permeables, en sus cambios de ritmo como figuras de la atención. Así, el trabajo de la forma que distingue a la poeta no produce una forma, sino que es cada vez la forma ?precisa, extraña, libre? de que cada cosa llegue a decirse, a ofrecerse, como es.LAS PERSONAS DEL VERBO- RÚSTICA (GIL DE BIEDMA, JAIME)
Las personas del verbo reúne la poesía completa de Jaime Gil de Biedma, una obra que ha contribuido a modernizar la poesía de nuestro tiempo, entroncando la poesía de lengua española con la tradición poética inglesa del monólogo dramático. De ahí, en parte, su notable singularidad. Porque, como señaló hace tiempo Joan Ferraté, en el que sigue siendo uno de los ensayos más lúcidos escritos sobre este poeta, el tema en la poesía de Gil de Biedma no es, desde luego, «la simple sacudida emotiva o la combinación de emociones a cuya expansión verbal se entregan regularmente nuestros poetas, sino siempre un complejo de emoción y conciencia, de visión y actitud, de vida vivida y juicio sobre la vida, complejo donde, insisto, ambos polos opuestos guardan la misma distancia con relación al yo del poeta, cuya experiencia privada se define en cada caso en términos de su oposición específica». Recuperamos para la sobrecubierta de la presente edición un grabado del escultor Xavier Corberó, que fue amigo del poeta. El grabado forma parte de la serie Aproximidades, que se publicó, en 1967, junto con un poema que Gil de Biedma luego incorporó, bajo el título de «Canción final», como cierre a la segunda edición de Las personas del verbo.








