Poesía de poetas individuales

YO SIEMPRE REGRESO A LOS PEZONES Y AL PUNTO 7 DEL TRACTATUS

Agustín Fernández Mallo deconstruye, a través de su inconfundible y plástica prosa poética, la ruptura de una pareja. «Recluido en un hotel de una isla mediterránea, el hombre recuerda los avatares de aquel amor. Se despliega, así, un abanico de fotografías verbales, que se engarzan en las páginas como cuentas en el hilo de la memoria.»Eduardo Moga Un gin con limón. Una habitación de hotel. Una isla mediterránea. Un tipo al que su chica ha abandonado creyendo que una casa no agota todos los mapas. Y un monigote atornillado a la puerta del lavabo que no deja de hablar y que, en su largo monólogo existencial, aúna literatura, la belleza del caos que se extiende ante la ausencia infinita, con ciencia, la fría rigurosidad carnívora del número exacto, del azar entendido como obra de arte que se decapita a sí misma a cada instante. Agustín Fernández Mallo deconstruye, a través de su inconfundible y plástica prosa poética, la ruptura de una pareja, arrojando puñados de polaroids verbales ante el lector, asomándose al abismo del terrorífico, por simple, por vacío, mundo real. Un universo cuyos límites están definidos por el lenguaje, como dejó claro el filósofo Ludwig Wittgenstein, cuyo Tractatus homenajea, desde el título, este deliciosamente crudo texto: las palabras son armas que, al dispararse, dibujan la frontera entre lo que existe y lo que no existe porque simplemente no puede nombrarse. Brillante reflexión (físico) metalingüística sobre lo paradójico de la existencia.

POEMAS DEL SIGLO XX

«Poemas del siglo XX. (1965-1970): Mientras Occidente agoniza» recoge los primeros años de poesía de su autora, María Luz Melcón; poemas escritos, primero desde un Madrid de mediados de los sesenta, opresor, oneroso, todavía franquista, y más tarde desde el «autoexilio» Parisino, ciudad donde la autora terminó por fin de plasmar esta «primera voz poética de su vida», este canto reflexivo sobre una Europa que mutaba y, en cierto modo, decadente. María Luz Melcón nació en Pola de Lena (Asturias), aunque de ascendencia leonesa, y ha vivido desde muy joven en Madrid. Es guionista titulada por la Escuela Oficial de Cinematografía (EOC) y licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense. Ha ejercido el periodismo en varios medios y es autora de diversas obras literarias. De entre ellas, cabe destacar su primera novela, «Celia muerde la manzana» (I Premio Barral de Novela, ex aequo, 1971), visión irónica de la educación religiosa femenina, que antes de ser publicada por Barral Editores fue severamente recortada por la censura franquista de aquella época, en la que poco antes ya había escrito los poemas de «Mientras Occidente agoniza», volumen I de «Poemas del Siglo XX», y a la vez ahora primera entrega de su poesía completa.

LOS TRINOS QUE SE EXTINGUEN

Poesía en torno del amor y la muerte, de lo fugaz, hecha de leves músicas y presagios, Los trinos que se extinguen son también una paradójica celebración de la vida. Al final de su breve biografía, bajo el peso de la enfermedad, María Polydouri (1902-1930) consiguió dar forma y publicar dos libros de poemas esenciales para la poesía griega del pasado siglo. El primero de ellos, Los trinos que se extinguen (1928), es ya todo un clásico que contiene muchos de los poemas más conocidos y celebrados de la autora, escritos principalmente a su vuelta de París, en el sanatorio de Sotiría, en Atenas. En palabras de Juan Manuel Macías, una «amarga celebración, como el último trago de la fiesta. Bajo la aristocracia de la muerte, el amor parece sobrevivir y reafirmarse en su agonía, aferrándose desesperadamente a los lugares y a las palabras. Es como si cada poema sólo pudiera suceder una única y preciada vez. Como si cada poema fuera el gesto de una despedida».

LA MEMÒRIA DE LES PETJADES

La memòria de les petjades indaga en el territori de les vides, dels mons, que anem deixant enrere. És, per tant, un llibre que aborda i reflexiona sobre el pas del temps i els seus senyals. El poeta fa recompte amb tristor, serenor i enyorança dels records que han quedat gravats en el cor però que potser, a l'hora de reviure'ls, fan més profundes les siluetes de les petjades. També, amb recança i vers a vers, reconeix que serà impossible canviar el destí de les seves traçades. Els poemes, amb l'ajuda de les formigues negres que emmagatzemaven les engrunes de la memòria, tracten de recuperar part de la vida aferrada a la pell del temps. Des de la pèrdua de la infància, des del crepuscle de la maduresa, el poeta avança i retrocedeix en la recerca de la identitat de l'home que escriu amb cendra les cançons de l'adeu. I és així, com en aquests versos, en silenci, amb ulls clucs i a les palpentes, els amants s'ajacen sobre un llit de còdols i accepten el futur amb una mirada més ferma i més càlida.

LAGRIMACER O EL ACTO DE DERRAMARSE

Un poemario que habla de lo necesario de las despedidas y de la tristeza como acto natural. Un grito que se rebela ante la necesidad actual que nos han impuesto de la felicidad perpetua. «Cada uno de estos poemas es una lágrima. Pequeñas cápsulas redondas y saladas de versos que también se derraman, que brotan, que caen y se escapan de un ojo o a través de un lapicero sujeto por una mano temblorosa. Una mano que escribe y llora, y sabe que de la tristeza también nacen cosas, buenas o malas, pero frecuentemente bellas». La poeta Andrea Valbuena hace en estas páginas un alegato a favor de la tristeza como estado natural y necesario y del duelo como mercromina para el dolor, y nos invita a volver a dar valor a la palabra «lagrimacer» y al acto que denota. La palabra como rebelión y como espejo, llorar sin vergüenza para poder volver a reír. La crítica ha dicho...«Empezó publicando en las redes y ahora es uno de los referentes de la nueva poesía.»ABC «Escribe versos para las mujeres que necesitan recordarse, que son hermosas y eligen quererse a sí mismas antes que a cualquier persona.»El Mundo

EL MAGRANER

Un home surt a passejar. Es va allunyant de casa seva. El magraner (premi Marià Manent 2019) té forma de relat poètic. Les proses que van il·lustrant el camí atzarós d'aquest home innominat sovint estan rubricades per uns versos. El passejant ensopega amb una magrana a la soca de l'arbre. Més enllà, en una platja, uns núvols de tempesta componen un davallament. Arriba a un poble espectral. Topa amb una dona que el convidarà a prendre un got de llet. Hi ha persones que el confonen amb un mort. Troba un jove accidentat amb moto. També arriba a una cort, i n'allibera un porc. I, més endavant, coneix una trementinaire. "Quan el passejant es va desvetllar, no hi havia ni rastre de la magrana desfeta damunt el seu pit; ni rastre, tampoc, en la seva consciència -mal que fos una sola, imprecisa, filagarsa de record-, del que havia somiat anit passada. La llum, que encara no era absoluta, havia tanmateix escombrat les espurnes de les estrelles i només havia deixat encès el fanal de la lluna. Tot i que la calitja de l'alba feia que semblés una floca de cotó fluix amarada d'esperit de vi."