Poesía

EL CAMINO DE VUELTA . PREMIO DE POESIA ARCIPRESTE DE HITA 2011 (RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, ANTONIO)

Antonio Rodríguez Jiménez (Albacete, 1978) ejerce, en la actualidad, de profesor de Lengua y Literatura castellana en el IES Bonifacio Sotos de Casas Ibáñez (Albacete). Parte de su poesía ha sido incluida en las antologías: La generación fanzine. Poetas de Albacete para el siglo XXI, de Arturo Tendero López (Ediciones de la Diputación de Albacete, 2011) y El llano en llamas (Asociación Cultural Fractal Poesía, 2011). Participa en diversas revistas literarias: Barcarola, Isla desnuda (miembro fundador), La siesta del lobo, Cultural Albacete y Tiempo de poesía (Córdoba, Argentina). Su obra, Camino de vuelta, ha sido galardonada con el Premio Internacional de Poesía Arcipreste de Hita de Alcalá la Real 2011.

KENOPSIA (DE LLANOS CALZÓN, ITZIAR)

¿Alguna vez has estado en el paseo marítimo donde veraneas de noche, a la luz de las farolas, cuando ya no había nadie? ¿Has caminado por delante de ese banco vacío del parque donde solíais quedar todos cada tarde? ¿Conoces las sensaciones de estar en el lugar de la fiesta cuando ya la gente se ha ido? Momentos tan intensos vividos, pupilas grabadas para siempre en las tuyas, conversaciones que no se llevó el viento porque anidaron en tu corazón, risas con amigos de instantes inolvidables? y, ahora, esa atmósfera extraña, esta inquietante melodía que te hace dudar de dónde quedó todo aquello, de qué significó para otros y quién eres tú en ese lugar. Eso que todos conocemos pero que no sabemos nombrar es Kenopsia. Itzíar De Llanos, «Kenopsia para los amigos», pone palabra al universo de emociones indecible, hace versos-estrella de lo cotidiano, escribe constelaciones de poesías que transmiten, con sensibilidad y bravura cómo se transforma una adolescente perdida en una mujer-loba. María Cuadrado Castaño

PIANISSIMO Y LÍQUENES (CAMILLO SBARBARO)

Sbarbaro, poeta italiano del siglo XX, uno de lo máximos representantes del grupo asociado a la revista LA VOCE, junto a Clemente Rèbora y Dino Campana entre otros. Gran amigo de Montale, en cierto modo discípulo suyo, y de influencia decisiva en Ungaretti y Cardarelli. Pianissimo y Líquenes son dos de los textos clave de su obra que nos desvelan tanto al poeta como al coleccionista y hombre de ciencia.

FLECHA EN LA NIEBLA. IDENTIDAD, PALABRA Y HENDIDURA (HUGO MUJICA)

«Identidad, palabra y hendidura»: 'identidad' del hombre desde la perspectiva de lo humano como expresión, como habla. 'Palabra' que le religa al mundo, al otro, a sí mismo y, paradójicamente, con el silencio desde donde esas palabras nacen, con el origen que las destina. 'Hendidura' que, si bien desenmascara la tradición de la identidad –la de un yo que se agota en sí mismo, la de un yo cerrado en sí– es, a la vez, lo que lo abre a lo que más hondamente aspira: relacionarse, pertenecer, trascenderse... Hendidura trágica que imposibilita la identidad abriéndonos a la diferencia. Rompe el espejo para mostrar la transparencia. Identidad que no es posesión sino acogida: «son siempre los labios de otro los que dicen mi nombre». Don que nos hace ser, o el ser como don. O el don de no ser: el misterio y la revelación del propio olvido al que, final y radicalmente, nos conduce este libro. Podría ser un tratado de antropología, pero es más, es experiencia humana, saber vivido; podría ser un estudio gnoseológico, pero es el encuentro del hombre con aquello que lo busca, lo que en él se dice; podría haberse reducido a un tratado teológico, pero es apertura al misterio, espacio para el silencio. «Hay fragmentos, señales, vestigios: primacía de la palabra sobre la escritura, de la intuición sobre la razón. Del camino sobre el sistema, del sentido sobre el significado». Esta búsqueda, errancia de palabra a palabra, termina siendo el encuentro con este libro. La experiencia de su fluir que llama al lector hacia su propia búsqueda. Más que un libro es un texto vivo, un diálogo: el de Mujica con la vida, con sus voces, y el de esas voces con las que, inevitablemente, suscita en quien las escucha, las lee. La voz del pensamiento que busca comprender, la de la poesía que busca escuchar, y la de «esa otra voz» que nos busca para nombrarnos. Hugo Mujica no trata de convencer, tampoco argumentar: muestra. Para esto recurre a lo más convincente, al irrefutable aval de la verdad: la belleza. Belleza concentrada en la prosa poética que, imagen a imagen, nos va poniendo no frente a la verdad, como lo hace el razonamiento, sino dentro de ella, como sólo la poesía lo puede hacer.