La Constitución española no sólo es la norma fundamental de nuestro ordenamiento jurídico, que lo estructura e informa, sino que es, sobre todo, norma de aplicación directa por las Cortes Generales, Asambleas legislativas de las Comunidades Autónomas, Jueces y Tribunales, Gobiernos central y autonómicos, Administraciones Públicas y, en fin, por los ciudadanos. El conocimiento y manejo del texto constitucional, que afecta a todos los órdenes de la convivencia democrática se hace imprescindible.