La obra descubre el fundamento que sostiene y da coherencia al edificio de los Derechos Humanos. Este fundamento no es otro que el de la dignidad y el del valor de la misma persona. Se pone así de relieve el progreso, registrado por este fundamento, que cala en los valores más profundamente humanos.
La obra descubre el fundamento que sostiene y da coherencia al edificio de los Derechos Humanos. Este fundamento no es otro que el de la dignidad y el del valor de la misma persona. Se pone así de relieve el progreso, registrado por este fundamento, que cala en los valores más profundamente humanos.