La reforma global de nuestro sistema de proceso penal resulta absolutamente inaplazable, pues, su regulación en la vieja Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1881, pese a sus sucesivas actualizaciones, se halla inexorablemente anclada en los esquemas del sis
La reforma global de nuestro sistema de proceso penal resulta absolutamente inaplazable, pues, su regulación en la vieja Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1881, pese a sus sucesivas actualizaciones, se halla inexorablemente anclada en los esquemas del sis