La reliquia (1887) es el relato del viaje realizado a Egipto y Tierra Santa por Teodorico Raposo, quien marcha en peregrinaje a la búsqueda de una reliquia como favor hacia su riquísima y beata tía Patrocínio das Neves. El protagonista esconde bajo su supuesta devoción religiosa en realidad una vida disoluta y cínica, con el único deseo de heredar la fortuna de su benefactora. A medida que Queirós describe las peripecias y el carácter de Teodorico, destripa con crítica mordaz y no poca burla la hipocresía de la sociedad portuguesa de su tiempo. Las críticas hacia el conservadurismo, el clericalismo y la intolerancia hicieron de La reliquia una obra desafiante y perturbadora en su época, aunque ha pasado a la historia de la literatura como una de las más brillantes sátiras de todos los tiempos.«[] No hay un novelista que se haya reído tan libremente como Eça de Queirós del beaterío católico y de las ridiculeces de una religiosidad mezquina y milagrera.»Antonio Muñoz Molina, El País«La modernidad de la novela que la tiene y mucho pues resulta de lo más entretenida y divertida se basa, sobre todo, en el uso de la sátira. Tanto el mundo de Lisboa como el de Alejandría son narrados con un sentido del humor y una evidencia de contraste verdaderamente admirables, además de ir siempre al granoy no consentirse ninguna gracejería facilona.»José María Guelbenzu, Revista de Libros
La reliquia (1887) es el relato del viaje realizado a Egipto y Tierra Santa por Teodorico Raposo, quien marcha en peregrinaje a la búsqueda de una reliquia como favor hacia su riquísima y beata tía Patrocínio das Neves. El protagonista esconde bajo su supuesta devoción religiosa en realidad una vida disoluta y cínica, con el único deseo de heredar la fortuna de su benefactora. A medida que Queirós describe las peripecias y el carácter de Teodorico, destripa con crítica mordaz y no poca burla la hipocresía de la sociedad portuguesa de su tiempo. Las críticas hacia el conservadurismo, el clericalismo y la intolerancia hicieron de La reliquia una obra desafiante y perturbadora en su época, aunque ha pasado a la historia de la literatura como una de las más brillantes sátiras de todos los tiempos.«[] No hay un novelista que se haya reído tan libremente como Eça de Queirós del beaterío católico y de las ridiculeces de una religiosidad mezquina y milagrera.»Antonio Muñoz Molina, El País«La modernidad de la novela que la tiene y mucho pues resulta de lo más entretenida y divertida se basa, sobre todo, en el uso de la sátira. Tanto el mundo de Lisboa como el de Alejandría son narrados con un sentido del humor y una evidencia de contraste verdaderamente admirables, además de ir siempre al granoy no consentirse ninguna gracejería facilona.»José María Guelbenzu, Revista de Libros