La Vipassana conduce a la humanidad plena y a la conciencia luminosa, así como a la obtención del

Nirvana, por medio de la práctica de la meditación formal, junto con la atención continuada que se

debe practicar en cada momento de la vida, con conciencia impecable y con atención vigilante.

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Es, sencillamente, una manera de estar más en contacto con la plenitud del ser, a través de un

proceso sistemático soe uno mismo, de observación, indagación, de recuerdo de sí y de vivir con

conciencia. Para practicarla no hace falta que seas budista ni que seas un yogui. De hecho, si sabes

algo de budismo, saás que lo más importante es ser quien eres y no tratar de ser nada que no seas.