Hombre discreto pero con un gran don de palabra y energía vital, Sistach ha sido una persona clave en la Iglesia española a lo largo del último tercio del siglo xx, y ha ejercido siempre como figura bisagra. Tuvo una relación de amistad y confianza con Benedicto XVI y, como miembro de la curia romana, participó en el cónclave que eligió a Francisco en 2013 como papa. Ahora, tras haber renunciado al arzobispado, considera que le ha llegado la hora de confesarse.

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