¿Existe la verdad, o la mentira? Si existen ¿Qué son?
¿Existe Sevilla? ¿Existe la Sevilla de Dan Brown? ¿Cuál de las dos es la verdadera?
Cuando el enemigo es siempre tachado de mentiroso uno sospecha juego sucio. Vamos a analizar.
¿Qué es la verdad?
¿Es algo objetivo, fuera de mí que debo descubrir y que es independiente de cómo me sienta o de cómo opine? Si es así la verdad es externa, objetiva, analizable, razonable, inamovible, no negociable, absoluta…
Pongamos que la verdad no es algo que exista exteriormente: que es fruto de un consenso, de una conjetura en que me puedo apoyar para afirmar mi postura. Entonces tenemos que la verdad depende de quienes seamos, de cómo estemos en ese momento (podemos estar eufóricos, borrachos o haber obtenido una información incompleta o errónea), esto es es subjetiva; además sólo son analizables las razones individuales que llegan a ese consenso por el que se acuerda que determinada postura es “la verdad”, no tiene por que ser razonable, puede variar con las circunstancias, es negociable, es relativa…
Por eso se puede decir que los cristianos son incómodos en una democracia: por que creen en verdades absolutas; por eso se puede decir que el malo malísimo de la peli es un monje numerario del Opus Dei, cuando los monjes no pueden ser miembros del Opus Dei y los miembros del Opus buscan la excelencia en todo lo que hacen, como objetivo. Por eso se puede decir que ya ha comenzado una persecución sin precedentes que busca el exterminio total de los cristianos, que no caben en una democracia que cree en la verdad relativa.
Siguiendo esa “dictadura del relativismo”, que es el segundo caso, se entiende que cada vez que uno opine lo contrario se le pueda llamar mentiros: la verdad es lo que opinamos la mayoría, por lo tanto más que enemigos, los que no opináis como nosotros sois mentirosos.
Pero la verdad existe independientemente de opiniones, no se crea: está ahí para descubrirla; y si con todo el esfuerzo uno no llega a la verdad sino a la manipulación de la verdad con objetivo de conseguir sus propios fines ha malgastado su vida y mi tiempo, que tengo muchas cosas que hacer, amén de escribir este artículo.
He dicho.


