Archivos de Noviembre, 2006
Noviembre 30, 2006 a las 8:24 am · Categorías relacionadas Familia, Educación
Artículo escrito por Enrique Monasterio
He leído no sé dónde que la edad del pavo es la etapa más feliz de la vida. No es cierto: la adolescencia es el tiempo de la melancolía.
—¿Y usted cómo sabe estas cosas? —me pregunta Vicky, la niña del móvil de la que hablé el mes pasado.
—Porque tengo buena memoria —le digo—.
—¿Y por qué llora una tanto a esta edad? —insiste Vicky, que últimamente tiene la lágrima fácil—.
—Bueno…, no todos son tan llorones como tú; pero, si empiezas a sentirte mayor, es lógico que llores por la infancia perdida.
Vicky se ríe como si le hubiera contado un chiste, y me pregunta qué es lo que recuerdo yo de mis tiempos. Le explico que mis tiempos aún no han llegado, aprovecho para mandarla a clase, y prometo contarle algo en el artículo de diciembre.
Uno de mis recuerdos se llama Cucho, un perro pastor alemán alto y de buen genio, que fue testigo silencioso de todas mis crisis, y confidente en los momentos más duros de la adolescencia.
Cucho llegó a casa cuando apenas era un cachorro. Nos lo regaló Yanko Daucik, que estudió conmigo en el colegio durante los años en que su padre entrenaba al Athletic de Bilbao. El padre de Cucho se llamaba Arco y era de origen checo, como la familia de mi amigo. Por eso llegó con el nombre puesto. Podíamos habérselo cambiado, porque al principio no nos gustaba; pero nadie se atrevió a tomar la iniciativa. Sólo mi madre le llamaba Polka, quién sabe por qué.
El caso es que creció desmesuradamente. Ahora lo recuerdo gigantesco, aunque quizá no era para tanto. Y como se alimentaba bien, vivía en el campo, y estaba todo el día rodeado de niños, se hizo fuerte, lustroso y buen amigo de la chavalería.
Sin embargo jamás abdicó de su dignidad. Nunca quiso parecerse a esos perritos habilidosos, que según sus dueños son listísimos porque hacen monerías impropias de un cánido y, por tanto, son medio idiotas. Cucho siempre fue todo un perro, un pedazo de pastor alemán, cariñoso y servicial, de ojos mansos y dientes de fiera; de pocos aunque sonoros ladridos, y capaz de amedrentar a cualquiera con sólo mirarlo.
Durante un tiempo, fue mi mejor amigo. Por la mañana entraba en mi cuarto a la hora prevista, y me sacaba de la cama lamiéndome la cara. No era una experiencia agradable, pero me ayudaba a correr camino de la ducha.
Luego, al atardecer, Cucho y yo teníamos largas conversaciones. No os riáis, que ya empiezo a ponerme colorado. Un poco raro sí que parece, la verdad; pero tampoco tanto. Lo que pasa es que tuve unos años tímidos y turbulentos: sólo me interesaban el ajedrez y la poesía de Garcilaso de la Vega, y ninguno de mis amigos sintonizaba con semejantes aficiones.
Cucho, en cambio, sí. Allí, en la campa que había a unos cientos de metros de mi casa, nos sentábamos el uno frente al otro. Cucho, con la mirada atenta, la boca abierta y la lengua fuera, inmóvil como una estatua. Yo, con mi pavo a cuestas, le recitaba poemas, que podían ser propios o prestados (el dulce lamentar de dos pastores,/ Salicio juntamente y Nemoroso…) Otras veces le contaba mis penas.
Como la cosa ni siquiera a mí me parecía muy normal, un día decidí explicárselo al sacerdote. Su respuesta me desconcertó:
—Mientras Cucho no te conteste, puedes estar tranquilo: aún no estás completamente majareta. Pero pienso que necesitas algo más que un perro: ha llegado el momento de que empieces a hablar con Dios.
No he entrecomillado el consejo, pero podía haberlo hecho, porque sólo han pasado cuarenta y tantos años y lo recuerdo muy bien, casi palabra por palabra.
Desde que soy sacerdote he contado mil veces esta historia, para explicar a chicos y a chicas que a esa edad tan rara de la melancolía, cuando nadie nos entiende —ni nosotros mismos—, y uno se desahoga con la almohada, con el espejo o con el gato de la vecina, Dios se pone a nuestros pies como un perrillo. Es la hora de tomarse en serio a ese interlocutor divino, y dedicarle, al menos, unos minutos cada día.
Si le damos esa oportunidad, no tardaremos en descubrir que, en este diálogo, hemos de intercambiar los papeles para que Dios lleve la voz cantante. Lo nuestro —como predicó San Josemaría— es estar pendientes de sus labios: con el oído atento, con la voluntad tensa, dispuesta a seguir las divinas inspiraciones.
Es decir, como el bueno de Cucho, que cuando me miraba con la boca abierta, parecía un atleta a punto de tomar la salida. Quizá sólo esperaba que lanzara un palo a lo lejos para correr a buscarlo, y repetir una y otra vez el mismo juego.
Noviembre 30, 2006 a las 7:59 am · Categorías relacionadas Laicismo, Familia, Iglesia
Creo que muy pocos o tal vez muchos si tengan presente lo que significa la Navidad, toda esa gente que se preocupa sólo por ver qué regala, qué compra, cómo organizar posadas, pero no las posadas tradicionales, sino las que sólo se piensa en la fiesta, en la diversión, olvidando el significado de lo que es una verdadera posada de Navidad.
Los pequeños esperan la Navidad no por el nacimiento del Niño Jesús, sino por los regalos que esperan de Santa Claus, pues para pocos es el Niño Jesús.
Los jóvenes esperan el día de terminar exámenes para preparar lo que llaman posadas, obteniendo el dinero de los padres para gastarlo en fiestas en sus casas a todo lo que da, diversión, música, bebidas de toda clase, y aparte llenando las discotecas.
Los adultos, padres de familia y hombres de negocios, llega el mes de diciembre y se preparan en grande para hacer sus fiestas de negocios, en donde celebran algo que no saben lo que significa, sólo se juntan y organizan todo para pasar un buen rato agradable y divertido.
Y que puedo decir de nosotras las madres de familia de los jóvenes, nos olvidamos de hacerles ver a nuestros hijos pequeños, adolescentes y jóvenes, lo que es celebrar una verdadera e importante Navidad, por pensar sólo en gastar dinero en la compra de regalos para los ahijados, los padrinos, las comadres y los compadres, y correr todos los días desde que empieza el mes de diciembre o antes, porque no nos alcanza el tiempo para comprar y repartir todos esos regalos.
Yo creo que la tierra sin Jesús sería un verdadero infierno; y que la tierra con Jesús es un Cielo anticipado.
EL es la verdadera y única fuente de alegría, meditemos en el fondo de nuestro corazón de que es lo que realmente debemos celebrar y vivir en el tiempo de NAVIDAD.
¿A que hora nos damos tiempo de reflexionar sobre el NACIMIENTO DE JESUS con nuestros hijos y sobre lo que vamos a regalar a quien en realidad se debe festejar?
¡Jesús de da a nosotros en la medida en que nosotros nos damos a El y a los demás!
Agradecemos esta aportación a M.G.E. (Madre de Familia)
Noviembre 29, 2006 a las 3:52 pm · Categorías relacionadas Cristianos perseguidos, Iglesia
La relación de los países de Europa con el Islam es delicada: En Alemania se ha realizado una Conferencia sobre la integración de musulmanes (la mayoría turcos) en el país, donde el fracaso escolar es muy grande porque no conocen la lengua, y además los que menos la conocen no son recién llegados sino los de las segundas y terceras generaciones; además les preocupan cosas que atentan a la dignidad de las personas como los “crímenes de honor” cometidos por jóvenes musulmanes contra sus hermanas que pasan a ser madres solteras. Por si fuera poco, los terroristas islamistas han recibido cobijo y preparación en Alemania. Pero tampoco es que haya mucho diálogo ni conocimiento entre la población alemana y la inmigrante. Algunos representantes islámicos en la conferencia eran favorables a un Islam modernizado y a una mayor emancipación de las mujeres musulmanas, pero esto ha molestado a las cuatro organizaciones musulmanas allí presentes, que defienden un Islam mucho más tradicional.
En Francia ya vemos las leyes que más parecen números de circo que de un país democrático, sobre el famoso velo. Aparte, se plantea allí el problema de la financiación de la construcción de los lugares de culto, como también en España. En Italia se está promoviendo una “Carta de valores y principios fundamentales”, que deberían suscribir los musulmanes residentes en el país para comprometerse en el respeto a la ciudadanía del lugar que les ha acogido. La iniciativa surgió a partir de hechos tristes, como un originario de Pakistán que mató a su hija, por vivir con un italiano. El texto incluye la condena del terrorismo y de la violencia en nombre de la fe, así como la igualdad entre hombre y mujer y la libertad religiosa -incluida la de convertirse a otra religión-, etc. La Unión de Comunidades Islámicas Italianas se opone a tal iniciativa. Además, los atentados y las potenciales guerras sugieren un “choque de civilizaciones”.
“Nuestro mundo tiene necesidad urgente de paz”, dijo Benedicto XVI estos días al revivir los 20 años del primer encuentro de Asís con líderes religiosos, que “subrayó el poder de la oración para construir la paz… La oración genuina transforma los corazones, nos abre al diálogo, al entendimiento y a la reconciliación, y abate los muros levantados por la violencia, el odio y la venganza”. Así cayeron los muros de Jericó, y también el muro de Berlín… El “espíritu de Asís” nos anima a ser “mensajeros de la paz que es un don de Dios, y como signos vivientes de esperanza para nuestro mundo”. Es ir a un país con raíces islámicas, para unir puentes con un occidente donde el proceso de “secularización” hace que “Dios tiende a desaparecer cada vez más de la conciencia pública… y los valores que han sido forjados… pierden su eficacia”. Turquía quiere entrar en la comunidad europea, y en cierto modo es la imagen de un Islam con convicciones y una Europa frágil –nuestra cultura ostenta seguridad, pero “esconde indecisión ante las cuestiones sobre el sentido último de la vida”-.
Ratzinger en Ratisbona participó en un encuentro ecuménico, y en la Universidad pronunció un discurso académico sobre la relación entre fe y razón en que subrayaba que ha de haber un diálogo de la fe cristiana con el mundo, y entre las culturas y religiones: la religión –si es verdadera, es decir según la razón- no trae fanatismo y no puede ser fundamento de guerras ni de ningún tipo de violencia. En aquellos momentos de protesta de varios sectores del Islam, al mal interpretar un texto del discurso, la declaración de la Comisión Europea fue muy oportuna, como también la cancillería alemana, y las actitudes del gobierno turco y del presidente iraní pusieron paz en una mar agitada. Y ahora, al escuchar las declaraciones de los líderes de Turquía ante el Papa, se da por terminado el episodio, y se establece un diálogo para la paz, ya con las aguas más tranquilas, para recordar que la violencia y la agresión nunca pueden señalar la obra de Dios, nunca se puede usar el nombre de Dios para un acto de violencia.
Llucià Pou SabatéCon estos ánimos el Papa va a Turquía estos días (28 de noviembre la 1 de diciembre), el viaje más difícil de entre los que ha realizado.
Noviembre 22, 2006 a las 11:33 pm · Categorías relacionadas Cristianos perseguidos
Si quieres expresar tu opinión y la tienes argumentada (razonada) escríbenos a administrador@anecdonet.com y, con agrado, te la publicaremos.
Buscamos buenos artículos originales. Si cortapegas algún párrafo, expón su origen (por ejemplo: extraído de www.anecdonet.com
Tienes tu oportunidad de publicar y ser leído. Tenemos un pagerank de 4/10