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Archivos de Marzo, 2007

La fe cristiana ante el desafío del relativismo

Ofrecemos un artículo del profesor de Teología D. Ángel Rodríguez Luño sobre un tema de actualidad, publicado en Relativismo, verdad y fe; http://www.opusdei.es/art.php?p=21832; 02 de marzo de 2007

 

Las presentes reflexiones toman como punto de partida algunas enseñanzas de Benedicto XVI, aunque no pretenden hacer una exposición completa de su pensamiento [1]. En diversas ocasiones y con diversas palabras, Benedicto XVI ha manifestado su convicción de que el relativismo se ha convertido en el problema central que la fe cristiana tiene que afrontar en nuestros días [2]. Algunos medios de comunicación han interpretado esas palabras como referidas casi exclusivamente al campo de la moral, como si respondiesen a la voluntad de calificar del modo más duro posible a todos los que no aceptan algún punto concreto de la enseñanza moral de la Iglesia Católica. Esta interpretación no corresponde al pensamiento ni a los escritos de Benedicto XVI. Él alude a un problema mucho más hondo y general, que se manifiesta primariamente en el ámbito filosófico y religioso, y que se refiere a la actitud intencional profunda que la conciencia contemporánea —creyente y no creyente— asume fácilmente con relación a la verdad.

La referencia a la actitud profunda de la conciencia ante la verdad distingue el relativismo del error. El error es compatible con una adecuada actitud de la conciencia personal con relación a la verdad. Quien afirmase, por ejemplo, que la Iglesia no fue fundada por Jesucristo, lo afirma porque piensa (equivocadamente) que ésa es la verdad, y que la tesis opuesta es falsa. Quien hace una afirmación de este tipo piensa que es posible alcanzar la verdad. Los que la alcanzan —y en la medida en que la alcanzan— tienen razón, y los que sostienen la afirmación contradictoria se equivocan.

La filosofía relativista dice, en cambio, que hay que resignarse al hecho de que las realidades divinas y las que se refieren al sentido de la vida humana, personal y social, son sustancialmente inaccesibles, y que no existe una única vía para acercarse a ellas. Cada época, cada cultura y cada religión ha utilizado diversos conceptos, imágenes, símbolos, metáforas, visiones, etc. para expresarlas. Estas formas culturales pueden oponerse entre sí, pero con relación a los objetos a los que se refieren tendrían todas igual valor. Serían diversos modos, cultural e históricamente limitados, de aludir de modo muy imperfecto a unas realidades que no se pueden conocer. En definitiva, ninguno de los sistemas conceptuales o religiosos tendría bajo algún aspecto un valor absoluto de verdad. Todos serían relativos al momento histórico y al contexto cultural, de ahí su diversidad e incluso oposición. Pero dentro de esa relatividad, todos serían igualmente válidos, en cuanto vías diversas y complementarias para acercarse a una misma realidad que sustancialmente permanece oculta.

En un libro publicado antes de su elección como Romano Pontífice, Benedicto XVI se refería a una parábola budista [3]. Un rey del norte de la India reunió un día a un buen número de ciegos que no sabían qué es un elefante. A unos ciegos les hicieron tocar la cabeza, y les dijeron: “esto es un elefante”. Lo mismo dijeron a los otros, mientras les hacían tocar la trompa, o las orejas, o las patas, o los pelos del final de la cola del elefante. Luego el rey preguntó a los ciegos qué es un elefante, y cada uno dio explicaciones diversas según la parte del elefante que le habían permitido tocar. Los ciegos comenzaron a discutir, y la discusión se fue haciendo violenta, hasta terminar en una pelea a puñetazos entre los ciegos, que constituyó el entretenimiento que el rey deseaba.

Este cuento es particularmente útil para ilustrar la idea relativista de la condición humana. Los hombres seríamos ciegos que corremos el peligro de absolutizar un conocimiento parcial e inadecuado, inconscientes de nuestra intrínseca limitación (motivación teórica del relativismo). Cuando caemos en esa tentación, adoptamos un comportamiento violento e irrespetuoso, incompatible con la dignidad humana (motivación ética del relativismo). Lo lógico sería que aceptásemos la relatividad de nuestras ideas, no sólo porque eso corresponde a la índole de nuestro pobre conocimiento, sino también en virtud del imperativo ético de la tolerancia, del diálogo y del respeto recíproco. La filosofía relativista se presenta a sí misma como el presupuesto necesario de la democracia, del respeto y de la convivencia. Pero esa filosofía no parece darse cuenta de que el relativismo hace posible la burla y el abuso de quien tiene el poder en su mano: en el cuento, el rey que quiere divertirse a costa de los pobres ciegos; en la sociedad actual, quienes promueven sus propios intereses económicos, ideológicos, de poder político, etc. a costa de los de­más, mediante el manejo hábil y sin escrúpulos de la opinión pública y de los demás resortes del poder.

¿Qué tiene que ver todo esto con la fe cristiana? Mucho. Porque es esencial al Cristianismo el autopresentarse como religio vera, como religión verdadera [4]. La fe cristiana se mueve en el plano de la verdad, y ese plano es su espacio vital mínimo. La religión cristiana no es un mito, ni un conjunto de ritos útiles para la vida social y política, ni un principio inspirador de buenos sentimientos privados, ni una agencia ética de cooperación internacional. La fe cristiana ante todo nos comunica la verdad acerca de Dios, aunque no exhaustivamente, y la verdad acerca del hombre y del sentido de su vida [5]. La fe cristiana es incompatible con la lógica del “como si”. No se reduce a decirnos que hemos de comportarnos “como si” Dios nos hubiese creado y, por consiguiente, “como si” todos los hombres fuésemos hermanos, sino que afirma, con pretensión veritativa, que Dios ha creado el cielo y la tierra y que todos somos igualmente hijos de Dios. Nos dice además que Cristo es la revelación plena y definitiva de Dios, «resplandor de su gloria e impronta de su sustancia» [6], único mediador entre Dios y los hombres [7], y por lo tanto no puede admitir que Cristo sea solamente el rostro con que Dios se presenta a los europeos [8].

Quizá conviene repetir que la convivencia y el diálogo sereno con los que no tiene fe o con los que sostienen otras doctrinas no se opone al Cristianismo; más bien es verdad todo lo contrario. Lo que es incompatible con la fe cristiana es la idea de que el Cristianismo, las demás religiones monoteístas o no monoteístas, las místicas orientales monistas, el ateísmo, etc. son igualmente verdaderos, porque son diversos modos cultural e históricamente limitados de referirse a una misma realidad que ni unos ni otros en el fondo conocen. Es decir, la fe cristiana se disuelve si en el plano teórico se evade la perspectiva de la verdad, según la cual quienes afirman y niegan lo mismo no pueden tener igualmente razón, ni pueden ser considerados como representantes de visiones complemen­tarias de una misma realidad.
Notas

[1] Aquí tendremos en cuenta los siguientes textos: Ratzinger, J., Fede, verità, tolleranza. Il Cristianesimo e le religioni del mondo, Cantagalli, Siena 2003 (trad. española: Fe, verdad y tolerancia, Ed. Sígueme, Salamanca 2005); la homilía de la “Missa pro eligendo Romano Pontifice” celebrada en la basílica vaticana el 18 de abril de 2005, y el importantísimo Discurso de Benedicto XVI a la Curia Romana con ocasión de la Navidad, del 22 de diciembre 2005.

[2] Cfr. por ejemplo Ratzinger, J., Fede, verità, tolleranza. Il Cristianesimo e le religioni del mondo, cit., p. 121. Se vea también la homilía antes mencionada del 18 de abril de 2005.

[3] Cfr. Ratzinger, J., Fede, verità, tolleranza…, cit., pp. 170 ss.

[4] Cfr. ibid., pp. 170-192.

[5] Decimos que el conocimiento de Dios que nos da la fe no es exhaustivo porque en el Cielo conoceremos a Dios muchísimo mejor. Sin embargo, lo que nos dice la Revelación es verdadero, y es todo lo que Dios ha querido darnos a conocer de Sí mismo. No hay otra fuente para conocer más verdades acerca de Dios. No hay otras revelaciones.

[6] Hb 1, 3.

[7] Cfr. 1 Tm 2, 5.

[8] Ésta es la tesis defendida a principios del siglo XX por E. Troeltsch. Cfr. L’assolutezza del cristianesimo e la storia delle religioni, Morano, Napoli 1968.

De la blasfemia como género artístico

Quiero hablar de uno de los géneros de moda en el mundo de la comunicación, y que no es mal símbolo de lo que hemos vivido últimamente. Me refiero a la blasfemia.

Publicado en http://www.atreveteapensar.com/index.php?option=com_content&task=view&id=163&Itemid=1 

El cristianismo se lo ha puesto difícil a los blasfemos con cierto gusto. Blasfemar contra el Yahwé judío, blasfemar contra Alá o insultar a su profeta, siendo estúpido y perverso, tienen cierto matiz artístico. Enfrentarse a lo Invencible, a lo Omnipotente, a lo Infinitamente Afortunado e Intocable, no deja de tener un mérito aberrante.

De entrada, en el primer caso el blasfemo público tiene una fatwah asegurada a vuelta de correo, y en el segundo, el sambenito perpetuo de antisemita, que es el leproso ideológico de la época.

En cambio, hay algo particularmente insulso y patético en la blasfemia contra Cristo. El Cristianismo, para empezar, se basa en una blasfemia, en la blasfemia suprema. El blasfemo cristiano se enfrenta a una dificultad insuperable: no tiene delante un Júpiter tonante, sino un crucificado desnudo y humillado, lleno hasta arriba de golpes y salivazos; blasfemar de Él es llover sobre mojado. Incluso el signo que nos distingue, la cruz, podría ser considerado una blasfemia en otras religiones, tan paradójica como si los monárquicos franceses llevasen colgada del cuello una pequeña réplica de la guillotina con que decapitaron a Luis XVI.

Hay que entenderles. “Audaz” y “transgresor” son los calificativos que consagran definitivamente al intelectual moderno (calificar una obra de “inspiradora” o, peor, “bella” puede arruinar la carrera de un artista), pero tiene que ser una transgresión de mentirijillas, una audacia de pega, un dar a moro muerto gran lanzada. Siendo la multiculturalidad el único dogma ante el cual toda rodilla se dobla en el mundo moderno, hay que andarse con mucho ojo para no ofender a ningún colectivo de perpetuos ofendidos. Estos transgresores de pacotilla no osarían vulnerar las verdaderas reglas de juego; ni en sueños se les ocurriría, no sé, tratar con leve ironía la homosexualidad o hacer bromas con el papel de la mujer, que estos colectivos tienen la piel muy fina y un palo muy largo. Nada tan patéticamente servil como estos supuestos transgresores.

¿Qué les queda? ¡La Iglesia, naturalmente! Meterse con la Iglesia -el muñeco de pim-pam-pum favorito de la modernidad- es el modo más barato, seguro y rápido para acceder al Olimpo de la intelectualidad. Todo son ventajas. Uno puede ponerse las medallas del héroe sin riesgo alguno. Ofender a los católicos es como pescar en un barril.

Si yo mentase injuriosamente a los parientes cercanos de Jesús Polanco, podría denunciarme y haría muy bien. Pero en sus medios se insulta impunemente a los católicos y aquí no ha pasado nada.

Pero no tiene que ser así, no debe ser así. Los católicos no puede seguir asistiendo al linchamiento de su fe como si no fuera con ellos.

Puede ser muy evangélico poner la otra mejilla cuando te abofetean, siempre que sea la mejilla propia; cuando es la de nuestra madre no es más que cobardía.

Publicado por Carlos Esteban en Epoca.es

La tumba de Jesús

El anuncio del descubrimiento de la supuesta tumba de Jesús – realizado por los cineastas James Cameron y Simcha Jacobovici en su último documental «La tumba perdida de Jesús»- no sólo es contradicho por la arqueología, sino también por la historia.El dato de hecho es que se habla de tumbas antiguas, algunas del siglo I, descubiertas en el barrio de Talpiot, a inicios de los años ochenta, en las que están grabados algunos nombres como los de Jesús, María, José, Mateo… Este es el dato de hecho.
Pero tumbas como ésas hay muchas en el territorio de Tierra Santa. Por tanto, no hay nada nuevo en esta revelación, y menos aún si tenemos en cuenta que los nombres de Jesús, Jose, Maria o Mateo eran muy frecuentes en aquella época. Cabe decir que en los últimos años se han encontrado más de cuatro tumbas con nombres como estos. Además no existe ningún vinculo ni relación entre el Jesús de los Evangelios y estas tumbas. Ninguna referencia, ninguna inscripción. Nada, absolutamente nada. Sólo tres nombres comunes que aparecen en los evangelios.¿Por qué, entonces, tanto ruido?, Quizás porque Hollywood ha querido lanzar una exclusiva. Dado el éxito de operaciones como “El Código da Vinci”, se ha tratado de provocar otro éxito análogo, jugando con la auténtica cuestión en juego, es decir, si Jesús verdaderamente ha resucitado. De hecho, la tesis lanzada es que si allí está sepultado Jesús con su familia, entonces la resurrección no sería más que una invención de sus discípulos…Ahora bien, dejando a un lado la inconsistencia de la prueba arqueológica, que ha sido totalmente contestada por arqueólogos israelíes, el dato de hecho de la resurrección de Jesús es documentado rigurosamente en el Nuevo Testamento por las cinco narraciones de las apariciones: cuatro de los Evangelios y la de san Pablo.Todos los estudios críticos en estos dos últimos siglos han demostrado que en la verdad profunda de las narraciones de las apariciones se da una historicidad incontestable.Hay un vacío entre el Viernes Santo, cuando los discípulos abandonaron a Jesús, y el Domingo de Pascua, cuando se convirtieron en testigos de Él, resucitado, con un empuje y una valentía tales que llevaron ese anuncio a todos los confines de la tierra, hasta dar la vida por él.¿Que sucedió? El historiador profano no se lo explica. Los Evangelios nos lo dan a entender. Se dio un encuentro que cambió su vida. Y este encuentro, narrado en los pasajes de las apariciones, se caracteriza por un dato fundamental: la iniciativa no es de los discípulos, sino de él, el que esta vivo, como dice el libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 3). Esto significa que no es algo que sucede en los discípulos sino algo que les sucede. A partir de este hecho, a lo largo de la historia, Cristo ha sido anunciado con un empuje que ha involucrado a genios del pensamiento, no visionarios, desde Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, hasta Teresa de Calcuta, por poner tres ejemplos.¿Por qué tienen tanto interés los medios de comunicación por poner en su punto de mira a Jesús?Evidentemente porque Jesús, en lo profundo de la cultura de Occidente y no sólo de occidente, constituye un punto de referencia tan decisivo e importante que todo lo que le afecta nos afecta.

Arzobispo Bruno Forte- Miembro de la Comisión Teológica Internacional
Extraído de
ZENIT.org

Ser católico alarga la vida

Impiden su voz en los foros internacionales, ningunean sus métodos, y descalifican a su gobierno … ¿por qué?; la respuesta viene avalada por estos datos: de los 25 millones de habitantes, un 43% es católico; desde el año 91- fecha de inicio de una eficaz campaña de prevención se ha pasado de un 15% de infectados a un 4%; y en los últimos 7 años se ha conseguido disminuir el porcentaje de jóvenes promiscuos de un 60% a un 5%. Estos datos objetivos lanzan un torpedo a la línea de flotación de los defensores del negocio de los preservativos, demuestran que los valores sociales de la fidelidad conyugal están en alza, y como no interesa su difusión, los medios de comunicación los silencian, pero estos datos por si solos, constituyen todo un grito silencioso.

¿Dónde reside la clave del éxito?; reside en el diseño de una campaña basada en 3 opciones fundamentales y su posterior lanzamiento desde la esfera gubernamental: la estrategia del A, B, C. La A, consiste en la abstinencia, especialmente entre los jóvenes; con la B, se postula la fidelidad y la monogamia; y para los que no han seguido las recomendaciones anteriores, y sólo para esos casos, el uso del condón o preservativo.

Las y los ugandeses han hecho caso a la Iglesia Católica que habla - y no sólo para los católicos - de cambios en el estilo de vida y aconseja la abstinencia y la fidelidad, no sólo como valores morales, sino derivados del sentido común y de la necesidad de prevenir el sida: en los últimos 20 años han muerto 26 millones de afectados. Y años después, Uganda es un país con futuro porque sus jóvenes están sanos.

Otro dato esclarecedor: una supuesta reducción del sida con el condón en el 80º de los casos, sólo ha disminuido su incidencia de un 5º a un 1º, es decir casi nada. Ya cada campaña a favor del preservativo, le ha seguido un incremento en las enfermedades de transmisión sexual y en el número de embarazos en adolescentes.

¿Cómo podemos expandir esta verdad en el mundo entero y conseguir que los países más afectados - en su mayoría africanos - se convenzan de su realidad y urgencia?: seamos altavoz - cada uno en nuestro foro personal - y consigamos ser escuchados en los medios de comunicación. Es toda una tarea imponente y atractiva, que la humanidad nos agradecerá.