Porque conocí a Jaume

Jaume Rucabado, oceanógrafo conocidísimo entre los de su gremio, languidecía en el Hospital Oncológico de a sus y pocos años. Corría el invierno del 1999. La Quimio no había conseguido derrotar al cáncer que se había afincado en el . Directo, sincero, gran trabajador, con gafas desde donde te escudriñaba. Las , acostumbradas a la muerte, ven con gran sorpresa cómo Jaume, desde hace meses, se ha encontrado con Dios en su misma Cruz; no salen de su admiración por aquel hombre que se les iba apagando, mientras les hacía reír con deliciosas y . Una de ellas le pregunta:

Continúa esta de Jaume.

Jaume, ¿crees que yo iré al cielo?

Jaume la mira : sabe que ésta no practica; se atusa la barba y con una sonrisa le dice:

– Sí: tú irás al cielo

– ¿Cómo puedes decirlo tan seguro? ¿Porqué dices que iré al cielo?

– Mira… porque me has conocido a mí…

Y el día de su entierro, aquella confesó y comulgó, y recibió el premio del cielo de una sincera .

Y es que de cada uno de nosotros, de nuestra a Dios, dependen muchas cosas grandes

No era presunción, ni : lo que pasaba era que él se había dado a Dios; le había aceptado y ahora actuaba a través suyo. Jaume era miembro del Opus Dei.