«El artista suizo Colman Hunt pintó un cuadro que representa a Jesús en un jardín al oscurecer. Con la mano sostiene una lámpara que ilumina la escena. Con la derecha llama a una puerta pesada y oscura.

Cuando el pintor mostró el cuadro por primera vez en una exposición, un visitante echó en falta un detalle.

– En el cuadro hay un fallo -dijo-. La puerta no tiene manilla para abrir.

– No es un error -respondió el pintor-. En este cuadro he querido representar la puerta del corazón humano. Y éste se abre sólo desde dentro».

(F. Sheen), «La vida merece vivirse», citado en «El día que cambié mi vida», de F. Fernández Carvajal, p. 80)