«Digamos en primer lugar que Dios nos ha dado la fuerza para cumplir todos los que él nos ha impuesto, de manera que no hemos de apenarnos como si se nos exigiese algo extraordinario, ni hemos de enorgullecernos como si devolviésemos a cambio más de lo que hemos recibido. Si usamos adecuada y de estas energías que se nos han otorgado, entonces llevaremos con amor una vida llena de virtudes; en cambio, si no las usamos , habremos viciado su finalidad».

( Magno, de la Regla mayor)