En ocasiones lo secundario es realmente sustancial; el resultado es cómico. Esto pasó en la Clínica Universitaria de Navarra.

La prendica
La Prendica
Le había costado de encontrar pero lo había conseguido. Ya estaba mirando a una dulce enfermera de la Clínica Universitaria (UN). Era un señor mayor, de los de pueblo-de-antes: alpargatas, faja y boina.

Pues aquí estoy, que he venido pa’ ver al médico.

Muy bien; vaya quitándose la ropa mientras viene el doctor…

¿Todaaaa?
No, hombre; quédese con la prendica puesta.
Y el hombre apareció en cueros, con la boina calada (la prendica)…