PROVIDENCIA :  LA BUENA O LA MALA SUERTE

SÓLO
DIOS LO SABE


 Se
cuenta que un matrimonio con dos hijos vivían en una casa de payés y tenían un
soberbio caballo. Un día el caballo se puso a galopar y huyó a las montañas. 
El
hombre intentó seguirlo, pero sin resultado. 
De regreso dijo a su mujer:

«¡Qué
mala suerte! ¡Hemos perdido a nuestro caballo!» 

 
La
esposa contestó:

«Sí que
es mala suerte, esposo mío. Pero ¿ quién lo sabe?. Nunca se sabe lo que es para
nuestro bien o para nuestro mal.» 

  Un día el matrimonio estaba en el campo. De pronto vie ron a su caballo regresar todo galope, acompañado de otros caballos salvajes. El hombre, con muestras de alegría, dijo: «¡Qué buena suerte! ¡Tendremos muchos caballos!»,

 Su mujer comentó: «Sí que parece buena suerte. Pero ¿ quién lo sabe?. Nunca se sabe. A veces de los bienes nacen males.» 
Pasaron unos días y los dos hijos se pusieron a domar los animales salvajes. Un caballo pegó una coz y quebró las costillas al hijo mayor, a la par que tiraba al suelo al menor y te fracturaba una pierna. 
El hombre, apesadumbrado, dijo a su mujer: «¡Esto sí que es mala suerte y una desgracia!» La mujer habló a su esposo diciendo: Mala suerte o buena suerte ¿ quién lo sabe? « A veces de los males se sacan bienes. 
Por eso me pregunto: ¿Es mala suerte lo que no pasa?  ¿ O será un golpe de buena suerte?
Continúa con el fin de esta anécdota…

No pasaron muchos días y estalló una guerra.
 Llegaron al pueblo representantes del Gobierno para reclutar jóvenes.
 Los dos hijos se libraron  de ir a la guerra por tener uno las costillas rotas y el otro la pierna fracturada. 
En vista de todo, los esposos se miraron, levantaron los ojos al cielo, y a una exclamaron: «¡Demos gracias a Dios! 
¡Hágase siempre su voluntad! 
Por que ¿qué es lo que de verdad se esconde detrás de la mala suerte o de la buena suerte? Sólo Dios lo sabe.»