Comenzando a cambiar el mundo (Tú primero)

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Ideales y elección de ideales.

La parte más delicada del camino es la elección de la primera vía. Después todo es una sucesión lógica de acontecimientos. Pero si el primer derrotero es errado, la expedición jamás llegará a la meta a tiempo.

Cambiar el mundo es una ambición de unos pocos, en este mundo de mediocres. Son personas con espíritu joven, con mentalidad de vencedores, de aventureros de conquistadores. Para ellos la vida es una gynkhana. Si no pueden cambiar esta sociedad, comenzarán a poner las bases para la siguiente. Son idealistas, soñadores.

De estos pocos idealistas un cincuenta por ciento han equivocado su ideal. Les ves cómo pelean por un ideal político, y cómo son capaces de matar y morir por sus ideas (equivocadas). Han sido engañados. Mira cómo lo pone Neruda:

Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan. Pablo Neruda, poeta chileno nacido 1904 y fallecido en 1973.

Vale la pena luchar, vivir y morir por un ideal QUE SEA VERDAD.

Ahora la anécdota, en consonancia con el comentario ut supra…

Cómo cambiar el mundo

Cuando era joven y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar el mundo. Según fui envejeciendo y aprendiendo, descubrí que el mundo no quería cambiar, así que convertí mis objetivos en más modestos e intenté cambiar solo mi país.

Pero, ay, también parecía inamovible.

Cuando llegué a la vejez, en un último y desesperado intento, me conformé con intentar cambiar únicamente mi familia, los más cercanos a mí, pero ellos tampoco querían.

Ahora, en mi lecho de muerte, de repente comprendo : Si tan sólo hubiera intentado cambiarme a mmi mismo, tal vez siguiendo mi ejemplo mi familia hubiera cambiado.

Mediante su inspiración y aliento, es posible que hubiera sido capaz de cambiar mi país y -quien sabe – tal vez incluso hubiera podido cambiar el mundo.

Fuente : Encontrada en la lápida de un obispo anglicano en la Abadía de Westminster

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