A las doce del mediodía, acudió a la recién inaugurada parroquia de San Josemaría Escrivá, donde concelebró la Santa Misa con Mons. Gil Hellín y el párroco. En la homilía, manifestó su emoción «por poder celebrar el recuerdo de un santo que pasó mucho tiempo en esta ciudad». Comentando las lecturas que proponía la liturgia, animó a los presentes a «santificar» la vida ordinaria, pues «a través del trabajo podemos encontrar a Dios» y a que «salieran al encuentro de la gente y rezaran por todas las personas que se encontraran».

El templo, inaugurado el pasado 26 de junio, estaba lleno de feligreses que participaron con gran recogimiento en la ceremonia. El coro aportó una particular nota de belleza.

Al acabar la ceremonia, don José Luis Tapia, párroco de San Josemaría Escrivá, agradeció a Mons. Echevarría su presencia en Burgos y a Mons. Gil Hellín por haberle invitado.

El arzobispo de Burgos también dirigió unas palabras a los presentes, deseando que muchos jóvenes y hombres y mujeres de todas las edades, se acerquen más a Dios a través de la labor que se realiza en esta parroquia.

A las cinco y media de la tarde, Mons. Javier Echevarría participó en un encuentro-tertulia en el Auditorio del Fórum Evolución con fieles y amigos del Opus Dei. Comenzó recordando varias anécdotas de la estancia de San Josemaría en Burgos. El Fundador del Opus Dei residió en esta ciudad entre enero de 1938 y marzo de 1939 y el Prelado recordó la ilusión con que visitó por primera vez la catedral y cómo desde Burgos impulsó la futura expansión del Opus Dei.

El ambiente que se respiraba en todo momento era de familia y el público asistente, que abarrotó el auditorio, realizó varias preguntas a las que el Prelado fue contestando con distintos recuerdos y recomendaciones.

Al acabar, pidió oraciones por el Papa Francisco, y contó que en alguna ocasión el Santo Padre le había pedido que dijera a la gente con que se encontrara que el Papa contaba con su apoyo.