El arte de rectificar

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Rectificar es de sabios… equivocados.

Lo mejor es tratar de hacer las cosas bien sin equivocarse. Y fijarse en los datos sin personalismos o subjetivismos: DEJARSE de “qué ha querido decir” o no sabe con quien está jugando… Para ello nos puede ayudar la idea de recibir el mensaje entero, entendiéndolo. Luego ya vendrán los matices.
Una metáfora divertida ilustra este pensamiento…

Me cuentan que en Rusia uno recibe codazos en la calle si no se aparta, comportamiento incivil. Cabezonería, prepotencia, egoísmo…?
Ahí va el chiste de Apártese; apártese usted.
El capitán
de un barco, de noche, ve unas luces dirigiéndose directamente hacia él, y rápidamente
intenta hablar con el otro capitán por radio:

-Aquí
el capitán del “Invencible”, dirigiéndose al barco inidentificado, estamos
en rumbo de colisión, cambie su rumbo 10 grados al sur. Cambio.

-Rectifique
usted su rumbo 10 grados al norte. Cambio.

-¡Oiga,
que soy un capitán, y le ordeno que cambie su rumbo 10 grados al sur! ¡Cambio!

-Pues
mire, yo solo soy un marinero de segunda, pero insisto en que sea usted el que
modifique su rumbo 10 grados al norte. Cambio.

-¡Pero
es que esto es un portaaviones, y tengo prioridad, y tengo prioridad! ¡Cambio!

-Me da
igual, esto es un faro.

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