Carta Pontificia a las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, cabrinianas, en el centenario de la muerte de Santa Francisca Javier Cabrini, Patrona de los migrantes

(RV).- «El centenario de la muerte de Santa Francisca Javier Cabrini es uno de los eventos principales que marcan este año el camino de la Iglesia, tanto por la grandeza de la figura que se conmemora, como por la actualidad de su carisma y de su mensaje, no sólo para la comunidad eclesial sino para toda la sociedad».

Así empieza la Carta que el Papa Francisco ha dirigido a la Superiora General de las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, Barbara Louise Staley. Asegurando su oración y participación espiritual en la Asamblea General, celebrada en el Santuario Nacional de Chicago, Estados Unidos,  dedicado a la Santa Patrona de los migrantes, «tanto porque la Madre Cabrini me es familiar desde siempre, como por la especial solicitud que dedico a la causa de los migrantes», escribe el Papa.

La misiva del Santo Padre hace hincapié en la vocación que Francisca Cabrini recibió de Dios, considerada singular en su tiempo, «la consagración misionera y femenina, que nace en ella de la unión total y amorosa con el Corazón de Cristo, cuya misericordia supera todo confín. Ella vive y transfunde en sus religiosas un impulso de reparación por el mal en el mundo y por la lejanía de Cristo».

«Todo lo puedo en aquel que me conforta» (Fil 4,13). Con el lema de la santa italiana, naturalizada estadounidense, el Papa recuerda el sorprendente número e importancia de obras que encaminó durante su vida en Italia, Francia, España, Gran Bretaña, Estados Unidos, América Central, Argentina y Brasil.

«Los actuales desplazamientos epocales de poblaciones, con las tensiones que inevitablemente se generan, hacen de la Madre Cabrini una figura singularmente actual», reitera el Papa Francisco, recordando «que, en particular, la Santa une la atención a las situaciones de mayor pobreza y fragilidad, como los huérfanos y mineros, a una lúcida sensibilidad cultural, que, en diálogo continuo con las jerarquías locales se compromete en conservar y reavivar en los migrantes la tradición cristiana recibida en sus países de origen, una religiosidad quizá superficial, pero a menudo impregnada de una mística popular auténtica, ofreciendo por otra parte los caminos para integrarse plenamente».

El Obispo de Roma subraya asimismo que «las grandes Migraciones hodiernas necesitan de un acompañamiento lleno de amor e inteligencia como el que caracteriza el carisma cabriniano, en vista de un encuentro de pueblos que enriquezca a todos y genere unión y diálogo y no separación y hostilidades. Sin olvidar que Santa Francisca Javier Cabrini conserva una sensibilidad misionera no sectorial, sino universal, que es vocación de todo cristiano y de toda comunidad de los discípulos de Jesús».

(CdM – RV)

(from Vatican Radio)