La tradición dice que, tras la ascensión a los Cielos de Jesús, los Apóstoles se distribuyen por todo el orbe para llevar la Buena Nueva. Santiago el mayor acude a Hispania e intenta la evangelización, con pobres resultados. En un momento de desesperación, la Virgen María acudió en carne mortal a Cesaraugusta y, apareciéndose sobre un pilar, le da ánimos al enérgico apóstol. El santuario levantado en ese lugar de la actual Zaragoza es uno de los más visitados en el mundo católico.