María es la Madre del Salvador, Hijo del Padre Eterno, rico en misericordia, que movido por la inmensa caridad con que nos amó, nos restituyó a la vida juntamente con Cristo, cuando estábamos muertos por nuestros pecados (Caridad)
«A Ti, Señor, te alabamos; a Ti, Señor, te confesamos… ¡Padre de inmensa majestad!» (Anécdotas históricas)