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ENCENDER UNA HOGUERA . UN CUENTO DE JACK LONDON (CHABOUTE)

CHRISTOPHE CHABOUTÉ SE ESTRENA EN EL CATÁLOGO DE NORMA CON UN DESGARRADOR RELATO DE JACK LONDON.En 1896 se descubrieron ricos yacimientos de oro al norte de Canadá, en Klondike. Muchos aventureros se dirigieron hacia allí, a pesar de las duras condiciones climáticas, en busca de un futuro mejor. Jack London nos escribe la historia de uno de estos aventureros, que bien podría ser la de toda una generación.

ENCENDER UNA HOGUERA . (LAS DOS VERSIONES) (LONDON, JACK)

Un hombre en medio de la nieve. También un perro. El perro, tantas veces víctima de la crueldad humana, de las novelas de Jack London... Bosques y arroyos congelados. Y un frío (estamos muy al Norte, en el Yukón) que, literalmente, mata. ¿Es despiadada la naturaleza o lo son sólo los hombres? No hay en ninguna de las dos versiones de esta historia, que reunimos por primera vez en nuestra edición, espacio para lo «sentimentaloide», y pocas veces el carácter de los hombres ha sido tan bien radiografiado como en estas pocas pero fundamentales páginas: angustiosas, hermosísimas y terribles a la vez.

ENCENDER UNA HOGUERA (LONDON, JACK)

Un relato que arrastra al lector, magistralmente escrito, en el escenario del terrible invierno de las regiones del norte del Canadá, en el que un hombre solo lucha por su supervivencia en las condiciones más hostiles.

ENCENDER UNA HOGUERA . TO BUILD A FIRE (LONDON, JACK)

Pocos relatos resumen con tanta perfección el mundo aventurero y salvaje de Jack London como Encender una hoguera. Escrito originalmente en 1902, su autor lo pulió y modificó hasta ofrecer su versión definitiva en 1907. Esta historia de un hombre y un perro que avanzan al atardecer por un bosque nevado, a sesenta grados bajo cero, guarda muchos paralelismos con Colmillo Blanco y La llamada de la selva, las dos novelas más populares de London, en las que también hay paisajes invernales, fidelidad del perro hacia el hombre, soledad y muerte. Pero aquí, además, incorpora un matiz inquietante que en ocasiones se acerca al terror. Raúl Arias transmite con sus ilustraciones la angustia y la soledad de los protagonistas, la ominosa presencia de lo salvaje, el egoísmo humano ante el acecho de la muerte y la sincera fidelidad de un perro.