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JUAN RAMÓN JIMÉNEZ Y LOS NIÑOS (JIMÉNEZ JUAN RAMÓN)

"Juan Ramón Jiménez y los Niños" es una historia de palabras vivas como mariposas, como globos que flotan, como verderones que cantan, como amapolas en los trigales... Lola González, especialista en Literatura Infantil, ayudada por Platero y las flores, presentes siempre en el entorno del genial escritor, introduce al joven lector por los caminos de la poesía y prosa de Juan Ramón, componiendo, a su vez, una obra única y original.

JRJ.POEMAS (JIMÉNEZ JUAN RAMÓN)

La selección de poemas de José A. García y Carmen Ciria confirma la hermosa expresión de Juan Ramón Jiménez "la luz con el tiempo dentro", que puede aplicarse a toda la Obra de quien es considerado una de las mayores figuras de la Literatura Universal. "JRJ. poemas" encierra una meditada antología poética, además de un acercamiento a la vida y época del poeta, que completará la formación del lector a partir de 12 años.

PUNTOS SOBRE LAS JOTAS, LOS. LA ECDÓTICA ANTE LOS ARCHIVOS DE UN POETA CONTEMPORÁNEO: JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

'Los puntos sobre las jotas. La ecdótica ante los archivos de un poeta contemporáneo', promueve un acercamiento minucioso y problemático al complejo estado editorial de la Obra de nuestro premio Nobel.La diversidad de sus archivos, ediciones y proyectos de edición, las idas y venidas de archivos y papeles, el exilio del poeta y su obra americana, son algunas de las coordenadas analizadas en este libro, desde una actitud crítica fundamentada en las armas de la ecdótica y la bibliografía material. El acercamiento al uso y la génesis de la escritura del autor, así como el estudio de algunos de sus libros fundamentales (Rimas o Animal de fondo) sirven de hilo a este ensayo que nace con la vocación de rèplantear la discusión que conduzca hacia las ansiadas 'Obras completas' del poeta de Moguer, desde presupuestos filológicos y de crítica textual.

DE POÉTICA EN VERSO: JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Este libro se centra en el análisis de la terminología poética que Juan Ramón va desplegando en su obra en verso, reflejo de un sostenido esfuerzo de conceptualización lírica en torno a la gran pregunta becqueriana: "¿Qué es poesía?". Terminología cuyo desbroce e interpretación exigen un delicado análisis de su particular sentido en cada poema, pero también de su funcionamiento en el sistema general del pensamiento metapoético del autor, y, claro está, de las complementarias precisiones discursivas presentes en su prosa "crítica". Tarea ciertamente compleja, que exige familiaridad con la teoría literaria moderna y a la par finura de análisis y sensibilidad en la lectura de los poemas, y también un disciplinado esfuerzo de ordenación que ponga al alcance de los lectores la riquísima y a la par complicada, "selva" terminológgica de Juan Ramón.

LA ESTACIÓN TOTAL DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

En 1946, tres años después de la publicación de los dos primeros fragmentos de Espacio, aparece La estación total con las Canciones de la nueva luz, que desde una primera lectura muestra inmediatamente líneas de contenido paralelas a las del extenso poema en prosa. En este sentido, La estación total se constituye en el umbral que abre el acceso a la poética del último Juan Ramón Jiménez. Radica aquí, según creo, la importancia capital de este libro que ha sido en general y de forma incomprensible bastante desatendido por la crítica. No existe sobre él ni un solo estudio monográfico, a pesar de que abundan las referencias aisladas sobre el mismo. En estas referencias es un lugar común aludir vagamente a su compleja historia de gestación y de publicación.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ EL POETA

Ésta es la historia de un poeta que enamoró a las musas y que recorrió medio mundo en busca de un lugar tranquilo en el que poder escribir. Juan Ramón Jiménez leyó y escribió tanto que, como al caballero Don Quijote, a punto estuvo de que se le secara el cerebro. Y, montado en un burro llamado Platero, salió en busca de aventuras, que encontraría junto a colegas suyos, entre las monjas del Sanatorio del Rosario y, por fin, en el amor eterno y la risa hermosa de Zenobia Camprubí. Así, feliz junto a ella, pudo descansar tranquilo.