PAÍS CERRADO
País cerrado, antología realizada a partir de dos libros aparecidos originalmente en asturiano, Les cuentes de l´alma y Del llaberintu al trenta, resume los temas que forman la peculiar cosmovisión de Xandru Fernández: la preocupación por los diasporados de la verdad y la belleza, el gusto por los juegos de espejos, la veneración y vulneración de ídolos, los rituales de la violencia o la atracción por la oralidad. Libro en el que la memoria juega un papel clave, pues no en vano es el único lugar del que no pueden ser expulsados ni el narrador ni su relato, en País cerrado la memoria es el contable encargado de que la distancia entre el debe y el haber, como en los problemas de límites que se planteaban en la escuela, tienda a cero, aunque esa ansiada paridad entre lo sufrido y lo gozado, lo perdido y lo ganado, lo tenido y lo soñado, en Xandru Fernández parezca inclinarse casi siempre del lado del debe. Texto incómodo y a menudo duro, con esa dureza propia de las cosas prístinas, País cerrado oscila entre lo absolutamente explícito, entre la plasmación de una auténtica genealogía del asco (caso del cuento titulado Lo peor del día), y esas otras formas del espanto aún más dolorosas porque nunca acaban de mostrarse del todo, porque prometen más que dan, porque hieren no tanto con materia cuanto con conceptos (caso del relato que da título al libro y, muy especialmente, del que lo abre, Paraíso, que en su asombrosa sencillez y su trágico y nunca visto corolario alza la voz con más fuerza allí donde más calla). Instalada así en lo cotidiano, encerrada en los lugares más habituales y entrañables de nuestra existencia (la familia, la tierra, la ideología), la voz de la escritura desempeña en esta obra un papel desmitificador, conformándose como la instancia que, en el momento preciso, desvelará los rasgos reales de los objetos y gentes que nos rodean, caso de ese improbable Charlton Heston de provincias convertido en ominoso engendrador o de ese gesto de rebeldía la liberación de unos perros de su encierro que marcará el final de la inocencia. Página actualizada el 12.02.2003MASTICAR LOS TALLOS DE LAS FLORES…
Reconocido por su exitosa andanza en los accidentados territorios del Arte, Rafael Doctor irrumpe en el panorama de la fi cción española para ofrecernos la añoranza constante del que se sabe ?ausencia?; y para compartir entre hilvanes, el tejido zurcido de un corazón roto. Partiendo de unos versos reordenados de Claudio Rodríguez, Masticar los tallos de las fl ores regaladas... o sólo se pierde lo que se ama se proyecta en un escenario donde vivir se resuelve tropezando en medio de las frases ?tal vez? y ?nunca jamás?. Esta novela, sin actitudes heroicas ni situaciones ejemplares, reclama simplemente los pequeños sucesos de la sensibilidad individual, que se subscriben en aventuras y sueños sin regreso, con ironía y con indiferencia, entre la música y la espontaneidad de la amistad, siempre a la búsqueda de lo sublime, de la belleza imposible. Aquí, todos los paraísos están hechos para perderse y el tiempo es el agente arrebatador. Los detalles más insignifi cantes iluminan su función y la alegría o el dolor de la separación o del olvido nada alivian a quienes pierden o a quienes creen ganar algo en esta trama de amor. Doctor reúne todos fragmentos que potencialmente le acerquen a la palabra huidiza, inatrapable, del amor, ese absoluto resuelto en lo imposible contra la muerte.











