Eugenio Noel, que tiene bien ganada su fama literaria como escritor antitaurino y antiflamenquista, pasó los últimos años de su vida realizando un boceto a modo de diario de toda su vida, un material que consideraba potencialmente como su gran proyecto literario, y que llamaba "Novela de la vida de un hombre". Precisamente de las miles de cuartillas que dejó rellenas con letra menuda y recortes gráficos salió este Diario íntimo que, a la postre, se convirtió en su verdadera autobigrafía. No obstante lo inacabado del proyecto, nada de la génesis y la historia editorial de este Diario íntimo debe suponer ningún obstáculo ante la compensación que ofrece, ya como antología de textos del autor, como correlato de su proyecto ideológico y artístico, y como espejo de una época.// Su lectura produce un efecto vindicador de la figura de Eugenio Noel, actualiza su literatura y deja traslucir las paradojas de su "caso" literario. Encontramos ensartados buen número de textos nucleares de Noel procedentes de algunos de sus mejores libros. Hallamos un retrato de gran valor sobre un tiempo y un ambiente, en la política, la literatura, el periodismo, la cultura y los gustos; quizás mostrando un lado poco visitado por la historiografía con mayúsculas, pero no por eso menos real e imprescindible de la cultura española de principios del siglo XX; el de lo popular moderno. Y nos ayuda en mucho a desentrañar la paradójica "cuestión Noel", por la que, en palabras de Azorín, encontramos en la lectura de sus escritos contra los toros y el flamenquismo un efecto contrario de inexplicable exaltación de aquello que precisamente se quiere condenar.// La detallada narración de sus peripecias y el conjunto de recortes gráficos con que acompañó este "diario", que se incluyen en esta edición, también deja claro otro aspecto vital y literario esencial en Noel, el de su fracaso en lograr una carrera literaria aceptable. Leemos una "novela de la vida de un escritor", con sus curiosos conceptos de triunfo y miseria, su brega con las autoridades, los periódicos, editores y "mecenas", los mil incidentes de sus célebres campañas de activismo regeneracionista -y de autobombo- contra los toros o el flamenquismo, y la evolución lenta y agónica de un crudo sentimiento de infortunio y fracaso que nunca deja de estar presente desde la primera página. Nos deja el retrato de un escritor y periodista malhadado, al mismo tiempo empecinado hasta el desmán en su propia figura personal y maltratado por el infortunio y las miserias de su época.